La Carpeta:
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Lo único que cambia es la herramienta. No resulta extraño que, con ese antecedente en el periodismo impreso, la creatividad mexicana se vuelque todos los días —con extraordinaria rapidez y notable ingenio— para reaccionar críticamente a la realidad nacional.
FELIX CORTES CAMARILLO
octubre 1, 2018, 6:53 am

—Sancho, Sancho —respondió don Quijote—,

                tiempos hay de burlar y tiempos donde caen

                y parecen mal las burlas.

                Don Quijote, parte II, capítulo IX.

Bien parece que estamos inaugurando los tiempos en que las burlas caerán y parecerán mal en nuestro país, si los congresos locales y, eventualmente, el morenista federal siguen el ejemplo que este pasado fin de semana estableció el Congreso local del estado libre y soberano de Veracruz de Ignacio de la Llave .

Por una mayoría de 40 votos del PAN, PRI, Morena y PRD, el congreso veracruzano aprobó una reforma legal, cambiando el Código Penal del estado, que pasa a la historia como la primera “Ley Antimemes en México.Una nueva “ley mordaza”, como la que hace un par de años impuso el gobernador Duarte, hoy recluso a punto de recibir clemencia. Pero éste es otro cantar. Cito: “Libro Segundo. Título VI. Capítulo III Bis. Acoso Cibernético. Artículo 196 Bis. Se impondrá de seis meses a dos años de prisión y hasta cien días de trabajo a favor de la comunidad a quien, utilizando cualquier medio de comunicación digital, difunda información lesiva o dolosa de otra persona, revelando, cediendo o transmitiendo una o más imágenes, grabaciones audiovisuales o textos que dañen su reputación o su autoestima y le causen con ello afectación psicológica, familiar, laboral o en su entorno cotidiano”.

No me imagino presos, ni un sólo día, a los veracruzanos Rapé, Helio Flores, Patricio, Rosette, César o Rafael Freyre por ejercer magistralmente su oficio, ni haciendo “trabajo a favor de la comunidad” –en mis tiempos se llamaba fajina, y consistía en barrer las calles para escarnio público. Mucho menos veo en ese papel a José Guadalupe Posada, Vanegas Arroyo, Rius, Helguera, Hernández, Abel Quezada, Manuel González Ramírez, Rafael Barajas Durán, Ernesto, El Chango, García Cabral y tantos geniales caricaturistas que con su sátira dañaron la reputación y la autoestima, y con ello le causaron afectación sicológica, familiar, laboral y en su entorno cotidiano a los políticos mexicanos, desde Porfirio Díaz y Francisco I. Madero hasta Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

Porque la caricatura satírica política, que tiene rica historia en nuestro país, es antecedente directo de los memes electrónicos. Lo único que cambia es la herramienta. No resulta extraño que, con ese antecedente en el periodismo impreso, la creatividad mexicana se vuelque todos los días —con extraordinaria rapidez y notable ingenio— para reaccionar críticamente a la realidad nacional.

En el engendro jurídico parido por los legisladores veracruzanos no importan las dificultades técnicas para detectar a los posibles ofensores y llevarlos a juicio y, eventualmente, a prisión. Lo básico aquí es el espíritu de Torquemada que trasmina, supura, por todos los poros en la decisión draconiana. Y lo que preocupa es que no tardarán otros congresos locales en seguir los pasos de los veracruzanos. Estamos en el inicio de una nueva era de represión a la libertad de expresión, especialmente si es crítica.

¿Qué sigue? ¿La censura previa a las publicaciones?

PILÓN.- Danielle Stefani Arellano, conocida como Daniela Castro en el ambiente del espectáculo y como esposa del nieto de Gustavo Díaz-Ordaz en el ambiente social, no es la única celebridad capturada robando prendas en una tienda de lujo. Otras, principalmente norteamericanas, han pasado por ese trance. La autora de telenovelas Yolanda Vargas Dulché le ganó un juicio millonario a la tienda Saks hace muchos años, por haberla acusado falsamente de lo mismo.

Pero, volviendo a la señora Daniela Castro, ¿no tenía los 800 dólares que costaban las prendas que metió subrepticiamente a su bolso? Desde luego que sí, puesto que fue lo que pagó de multa para poder salir libre. Quién lo sabe.