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El peligro para López Obrador es él mismo y su exceso de confianza, su soberbia.
Francisco Tijerina
diciembre 8, 2017, 6:56 am

“No hace falta conocer el peligro para tener miedo;  de hecho, los peligros desconocidos son los que inspiran más temor.” // Alejandro Dumas

Mienten. Andrés Manuel López Obrador no es un peligro para México; Andrés Manuel es un peligro para él mismo.

Comunicacionalmente “El Peje” es hábil y ha llegado a imponer modas como sus conferencias de prensa madrugadoras que marcaban la agenda diaria de la política en el país, sin embargo su sobrexposición durante tantos años le provocan un exceso de confianza en el que pretende darse un lujo y termina cayendo en el error de los novatos: improvisar.

No es lógico ni racional, no es pensable que un político que ha sido capaz de sobrevivir tantos años activo, que se ha reinventado no una sino mil veces, que ha modificado una y otra vez su discurso para mantenerse vigente, tenga en el momento menos oportuno y sin ninguna necesidad un traspiés monumental.

El peligro para López Obrador es él mismo y su exceso de confianza, su soberbia.

Su propuesta de amnistía a los narcos aparece de la nada, de una absurda y boba emulación de lo sucedido en Colombia en tiempos de Pablo Escobar, pero allá fue a propuesta del propio Escobar y todos sabemos lo que finalmente ocurrió; luego, pretendiendo realizar un “control de daños”, Andrés Manuel recuerda que hay víctimas, familiares, deudos, y buscando congraciarse los quiere involucrar anteponiendo su perdón.

Encabezando cómodamente las encuestas, “El Peje” hace de las suyas y se le suelta la lengua, poniendo en riesgo su posición y su hasta entonces ritmo sostenido.

Cuando el librito recomienda “nadar de muertito” y destruir con propuestas reales la imagen de la pretendida amenaza para el país, López Obrador insiste en disfrazarse de pandillero, en tomar el camino de la confronta y el insulto, en buscar fantasmas que lo persiguen y es ahí y así, que lo echa todo a perder.

Andrés Manuel es todo un caso en si mismo porque casi nadie en el mundo ha sido capaz de mantenerse vigente durante tanto tiempo, de soportar las críticas y señalamientos, de sostenerse en esa posición y el tabasqueño lo ha hecho, por eso resulta increíble que sea él mismo quien se destruya y ponga en riesgo su delantera.

No, López Obrador no es un peligro para México, es un peligro para sí mismo.

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