La Carpeta:
1 de 10
 
Y aunque Josefina y López Obrador se “conectaron” con vastas capas de la sociedad, la votación del domingo reivindicará, paradójicamente, al desconectado de Peña Nieto. Cosas de la política. Cosas de Nuevo León.
Jose Jaime Ruiz
junio 28, 2012, 6:46 am

Los cierres de campaña de los candidatos a la Presidencia de la República tuvieron diversos matices, pero hay que reparar en lo esencial: la conexión. Gabriel Quadri no se conectó con la sociedad de Nuevo León, sólo con sus maestros. El avance en la intención de voto por Andrés Manuel López Obrador será histórico. Josefina Vázquez Mota prolongó la fusión del PAN con los nuevoleoneses. Enrique Peña Nieto siguió unplugged.

Quadri no le puede hablar a la sociedad porque su representatividad no va más allá de la mafia sindical que encabeza Elba Esther Gordillo, por eso su crítica se enfocó en contra de los gobiernos panistas y priístas locales. En términos políticos, al menos en Nuevo León, Quadri enmarcó un resta y sigue.

Vázquez Mota… demasiado tarde. La fusión tradicional entre candidato panista y sociedad regia fue rota por la candidata albiazul a la presidencia y cuando reintentó la simbiosis política, al cuarto para las doce, ya no era hora. Josefina se quiso regia, sombrero mediante, y se quiso horizontal: su visita a la Plaza Tec.

Su conexión no fue la óptima porque si bien habló a los regios de lo que más duele y de los agravios, si bien enfocó baterías en contra de Rodrigo Medina, su imagen resultó inviable, a pesar de que pueda tener una votación medianamente aceptable en Nuevo León.

A Josefina la abandonaron los grandes empresarios de Nuevo León y el último manifiesto tuitero de Lorenzo Zambrano así lo expresa. Zambrano decidió cambiar de bando cuando leyó que las encuestas estancaban a Vázquez Mota, y se alineó con los otros empresarios sampetrinos que le apuestan a la candidatura de Enrique Peña Nieto. La actitud de Lorenzo Zambrano ha sido la última estocada empresarial en contra de Josefina.

Y el voto conservador de Nuevo León, a pesar de que el estado poco le interesa a Enrique Peña Nieto, ha migrado del PAN al PRI en estas elecciones. Los regios, quienes preservan la certidumbre por sobre todas las cosas, han arropado la candidatura del candidato priísta incluso cuando el candidato priísta no ha “conectado” con los ciudadanos de Nuevo León. Aquí no se vota por Peña Nieto, se vota por la estabilidad (que ya Josefina, por su lejano tercer lugar, no puede ofrecer).

El voto conservador de Nuevo León será minado, aunque no horadado, por la candidatura de Andrés Manuel López Obrador quien, pese a sus evidentes errores, significa el único cambio en contra de la continuidad del PAN en la Presidencia o el presidencialismo restaurado en la figura de Peña Nieto.

López Obrador pudo superar el 16 por ciento histórico y ahora en municipios tan panistas como San Nicolás o San Pedro, su intención de voto, que era casi nula, alcanza dimensiones del 15 por ciento. Y aunque Josefina y López Obrador se “conectaron” con vastas capas de la sociedad, la votación del domingo reivindicará, paradójicamente, al desconectado de Peña Nieto. Cosas de la política. Cosas de Nuevo León.