La Carpeta:
1 de 10
 
La audacia de Jaime Rodríguez es ya punto de partida y la historia registrará lo inédito de su hazaña de lograr “descarrilar” la locomotora priista de la que alguna vez fue su experto maquinista cuando desafiando al destino se convirtió en gobernador ante el asombro de algunos y sorpresa de muchos.
Chava Portillo
abril 4, 2018, 7:22 am

No sé si Jaime Rodríguez Calderón pueda ser realmente un candidato serio para la presidencia del país, pero de que le asiste el derecho, no hay duda, por ser mexicano, mayor de edad, bla, bla, bla y podríamos estar en desacuerdo por nuestro sagrado derecho a patalear, pero mientras no modifiquen la carta magna, jodeos porque no hay fideos.

También se nos pueden retorcer las tripas del coraje ver pelafustanes que aferrados a ese derecho divino se enlistan para una posición de elección popular sin más sustento que ser populares como Poncho De Nigris, Cuauhtémoc Blanco, la tigresa Irma Serrano, ya no digamos Carmen Salinas, el payaso Capirucho o Adalberto Maderito.

Pero con esos bueyes nos tocó arar y andando que es gerundio. Lo que es cierto además de evidente es que al bronco Heliodoro le está tocando bailar con la más fea y ni modo que se diga sorprendido porque si alguien sabe de las perversidades que guarda la caja de Pandora, es él, por haber sido engrane principal de un sistema perfecto –ahora no tanto– que aplastaba durante setenta años todo lo que encontraba a su paso.

La audacia de Jaime Rodríguez es ya punto de partida y la historia registrará lo inédito de su hazaña de lograr “descarrilar” la locomotora priista de la que alguna vez fue su experto maquinista cuando desafiando al destino se convirtió en gobernador ante el asombro de algunos y sorpresa de muchos.

Esa maquinaria aceitada y perfecta que se llama sistema, hoy juega en contra del atrevido político que osó desafiarla porque dígame usted si no es risible, absurdo e insensato que de todos los precandidatos solamente al Bronco le han encontrado: firmas apócrifas, desvío de recursos, falsedad en reportes, triangulación de aportaciones y el auto mal estacionado, ¡por el amor de Dios!

Ahora resulta que todos son virgen y madre, la señora Zavala pudo registrarse sin tener el papel que la acreditara, el Pejelagarto tiene doce años en campaña, al tramposo Anaya le desaparecieron el problema del fraude de las bodegas, pero al que había que aplicar lo duro del acero era al gobernador de Nuevo León para que no existiera duda. A los amigos justicia y gracia… a los enemigos nada más justicia.

Reitero, no sé si Jaime estará en la boleta, pero de que tiene el derecho, lo tiene, como tampoco entiendo por qué poner en duda el derecho de regresar como gobernador que fue elegido por el pueblo y por si no lo sabían o lo desean tergiversar el cargo es irrenunciable y no existe razón para que el H. Congreso convoque elecciones emergentes porque no hay causas de fuerza mayor. Podrá haber molestia y disgusto pero el Bronco es gobernador tres años más,  punto y se acabó.

En un combate sin cuartel donde no existe bandera ni creencia exacerbada, dogma establecida o color de preferencia, hoy se acuestan de celeste y se levantan de naranja, se duermen de amarillo y despiertan de morado, les es igual un sol azteca que un panal repleto de lideres corruptos, se conforman con un naranja cuando juraron defender con la vida el yunque celeste de la conveniencia. Luego dicen que tiempos pasados no fueron mejores. Al menos parecían más decentes.