La Carpeta:
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No es el enfrentamiento entre el poder político y el poder económico. La Cuarta Transformación tiene que volver a los equilibrios. En México padecemos el entrecruzamiento bien avenido del poder político, económico e ideológico (medios de comunicación). No sólo es complicidad: son uno y lo mismo. Por eso hay que separar los poderes.
Jose Jaime Ruiz
noviembre 4, 2018, 10:24 am

El problema de la nota principal de Proceso y su portada es que el cabeceo está muy mal redactado y en la tapa se infiere lo que, strictu sensu, la entrevista con Diego Valadés no proporciona. Veamos.

La entrevista a Diego se titula “Advierten un AMLO sin proyecto político”. Además del mal uso de la persona del plural (sólo se entrevistó a Valadés), lo relevante es que de ello se colige en la portada que “AMLO SE AÍSLA, EL FANTASMA DEL FRACASO”. En ningún momento de las entrevistas con Diego Valadés y Gustavo de Hoyos Walther (Coparmex) se dice que Andrés Manuel López Obrador está aislado. Los editores se pasaron de lanza.

Tiene razón Enrique Krauze en su artículo de hoy en Reforma: “Tomando en cuenta su posición de poder, y por respeto a la razón, el derecho y aun la vida de los periodistas, el Presidente electo debe mostrar la mayor tolerancia ante la crítica hacia su persona y su gestión. Y la prensa, contra viento y marea, debe seguir siendo un reducto de libertad”.

El asunto con la tapa de Proceso es otro. El reducto de libertad no debe pisotear la deontología del periodismo, su dimensión ética. Nadie le ha impedido que siga ejerciendo la crítica a la que nos tiene acostumbrados, el problema es que, con dolo, infiera algo que no suscribe Diego Valadés quien habló, esto es lo importante, no de aislamiento de Andrés Manuel sino de falta de coordinación entre el próximo titular del Poder Ejecutivo, su gabinete, y los legisladores de Morena. Ante ello pone el ejemplo de que no existió eco suficiente en el Congreso para apoyar a López Obrador en el caso de la consulta del aeropuerto.

Valadés: “Si realmente se quiere independencia del poder político frente al poder económico no es a partir de construir a un personaje que se enfrente a un sistema de poder económico, es construyendo todo un sistema institucional que le dé robustez a ese poder político, de otra manera, lo que intenta hacer se va a quedar en declaraciones y actitudes personales, no en cambios institucionales”.

Difiero de Diego, el primer golpe maestro en la Cámara de Diputados fue imponer a Porfirio Muñoz Ledo como su presidente y, en el Senado, propiciar el dobleteo de Manuel Velasco. Por otro lado, Marcelo Ebrard, próximo canciller, y Jesús Seade, fueron fundamentales para el T-MEC. Olga Sánchez Cordero, próxima secretaria de Gobernación, ha estado muy activa en temas sociales (mariguana y amapola). Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda, ha cabildeado intensamente el Presupuesto 2019 con los legisladores. Alfonso Durazo metido de lleno en la seguridad y Alfonso Romo en su relación con los empresarios.

Lo válido de la crítica de Diego Valadés es su preocupación por la división de poderes. El sistema político mexicano creó a sus propios empresarios y en ello se confundieron tres poderes. Ya lo escribió Michelangelo Bovero (Origen y fundamentos del poder político, Grijalbo): “el poder político, que detenta los medios de coacción física, es diferenciado del poder económico, basado sobre la posesión de bienes o riquezas, y del poder ideológico, basado sobre el control de los medios de persuasión”.

No es el enfrentamiento entre el poder político y el poder económico. La Cuarta Transformación tiene que volver a los equilibrios, esos que estudió Bovero. En México padecemos el entrecruzamiento bien avenido del poder político, económico e ideológico (medios de comunicación). No sólo es complicidad: son uno y lo mismo. Por eso hay que separar los poderes.

Diego ve retraimiento, confusión, falta de liderazgos. Yo veo lo contrario. Andrés Manuel en su postcampaña y su equipo metido en los temas, profundamente, de la transición. Por lo demás, qué decir de Gustavo de Hoyos Walther, para quien el “error” de Texcoco, ese “paso al abismo”, se está dando porque López Obrador iniciaría su sexenio con un error que lo marcaría como el caso Casa Blanca o Ayotzinapa a la Administración de Enrique Peña Nieto”.

La cara de what? aquí es admisible. La cancelación de Texcoco, por donde se le quiera ver, no es comparable a Ayotzinapa (la coacción física) ni a la casa blanca, el mayor signo de la corrupción de Enrique Peña Nieto.

Por lo demás, hay que sugerirle a los editores de la revista que regresen a la seriedad, pulcritud y honestidad crítica de Julio Scherer García y Vicente Leñero. De lo contrario, con esas portadas, pues sí, veríamos que “Proceso se aísla, el fantasma del fracaso”.