La Carpeta:
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Es un tema delicado y bien haría el equipo que asesoró a López en este capítulo en emitir la totalidad del documento y aclarar en realidad que se proponen como equipo al frente del gobierno.
Carlos Chavarria
diciembre 11, 2017, 8:05 am

En la página 139 inicia el capítulo titulado "Política Macroeconómica", lo que sorprende es que el contenido del capítulo no corresponde al título. El contenido hace referencia sólo al tema del gasto público corriente y a la gran discrecionalidad con la que se programa y ejecuta.

Lo interesante es que en este capítulo se cuantifican las fuentes de donde provendrían los insistentes 500,000 millones de pesos anuales de ahorro con los que López piensa ejecutar todos sus proyectos emblemáticos para el Estado de bienestar que está ofertando.

En el apartado de resumen ejecutivo (pág. 140) enuncia que el “Modelo Economico del Proyecto Alternativo de Nacion tiene como uno de sus principales objetivos replantear la política publica en materia de gasto publico”.

ES muy claro que el material fue rasurado pues en ninguna parte del capítulo en cuestión describe cual será siquiera el sentido de dicho “replanteamiento”, en lo único que es consistente es en el tema de la corrupción y su efecto sobre el gasto público a secas.

A partir de esta premisa se apuntan 20 medidas de ahorro en el gasto público que sumadas arrojan la cantidad de 307,493 millones de pesos.

Tres de las 20 medidas representan el 80% del total y vale la pena comentar que la principal es la medida #16 que se refiere a “reorientar los recursos del gasto federalizado en proyectos de alto impacto económico y social en las entidades federativas y municipios” por una reducción de 119,509 millones de pesos.

La siguiente medida en importancia de las propuestas es la que se refiere al gasto de los fideicomisos donde los reduce de 578 a 478 mil millones de pesos para un ahorro total de 97.9 mil millones de pesos.

Por último, algo en lo que ha insistido con terquedad López es en reducir los sueldos de funcionarios que ganan más de 1.0 millón de pesos anuales de donde obtendrá 56.1 mil millones de pesos, al bajarlos de 160.3 a 104.2 mmp.

Luego se muestran una serie medidas de ahorro que de verdad causan risa, al dejar en cero la compra de autos nuevos, los celulares, los uniformes de trabajadores de oficina, la gasolina de los funcionarios, eliminación de plazas de oficinas, etc.

En un par de apartados trata de manera muy sumaria que este gobierno sí buscará cobrar impuestos –sin crear nuevos por supuesto– y vincular al capital privado en proyectos de gran escala, sin aclarar que significa esto último.

El documento insiste en la demagogia pues “la propuesta consiste en aplicar política de cero endeudamiento y baja inflación, aparejada a una estrategia de crecimiento para promover el empleo y el bienestar, sin elevar impuestos ni crear nuevos impuestos y protegiendo a las pequeñas y medianas empresas de impuestos altos” (pág. 151). Gulp.

Para no dejar lugar a dudas en cuanto a la política macroeconómica o motivar cualquier discusión la solución de la propuesta es no presentar propuesta alguna.

Todos sabemos que la política centralista del gobierno federalista y su modelo de desarrollo y distribución de bienestar se fincó en el petróleo caro y en un férreo corporativismo del cual ni López o cualquier otro candidato se quieren deshacer.

No es ningún ingenuo el equipo que elaboró esta “propuesta macroeconómica”. Están ocultando lo que tienen en mente.

Para los llamados Socialistas del Siglo XXI que han diezmado a Latinoamérica la política macroeconómica no tienen lugar ni sentido pues su enfoque ideológico no reconoce la necesidad de tal política.

Por ejemplo. En los años de López Portillo, cuando aquellos aumentos salariales de emergencia, el propio presidente exclamo que “la inflación tiene mucho de psicológico”, tal y como ahora lo está haciendo Maduro en Venezuela, donde quiere dotar a cada habitante de una tarjeta electrónica en la que se actualice el ingreso en automático ante los aumentos de precios.

Solo en un país cerrado y aislado como Cuba, Corea del Norte, Venezuela, y, ya próximo Bolivia, cuya vida doméstica se rige por la libretita de consumo, se puede suponer que un gobierno no necesita emitir una política macroeconómica que guíe las acciones de todos los agentes sociales y económicos.

Es un tema delicado y bien haría el equipo que asesoró a López en este capítulo en emitir la totalidad del documento y aclarar en realidad que se proponen como equipo al frente del gobierno.