La Carpeta:
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O sea, nos guste o no nos guste, bienvenidos de nuevo a la vida común y corriente, de la que nunca hemos salido, aunque las campañas electorales y la transición del gobierno federal nos alucinaron por un buen rato.
Eloy Garza
noviembre 27, 2018, 11:57 am

¿Qué viene para México en los próximos seis años? La constante falta de empleos. De verdad: no tenemos para cuando. Y lo peor: una tasa de 24 homicidios por cada 100 mil habitantes e impunidad del 97 %; la violencia extrema continuará con o sin ejército en las calles. Con o sin militares fuera de sus cuarteles. Pocos abrazos y más balazos. Porque el narcotráfico también quiere gobernar. Y ya lo hace en más de la mitad de los municipios del país y en una parte de los estados. Quien diga que no es cierto es porque anda perdido en la luna.

¿Qué viene para México? Viene, aunque muchos no lo quieran aceptar, una pluralidad irreversible en el espectro de los partidos políticos y no viene ninguna reedición del viejo PRI autoritario. En serio: es imposible resucitar al gobierno represor de Gustavo Díaz Ordaz. No hay condiciones para el mandato de un solo hombre, en este México de factores políticos y económicos tan diversos que entran a jugar en el mismo tablero. Hoy domina Morena ambas cámaras legislativas, y mañana estará otro partido o varios diferentes en su misma situación. Hoy están ciertos actores políticos mandando en los gobiernos estatales y mañana estarán otros de diferente pelaje. Es el ciclo de la vida. Y ya no seamos tan pesimistas: la democracia llegó para quedarse.

¿Qué permanecerá en el arranque del sexenio de López Obrador? 53 millones de pobres que no pasarán a ser clase media de la noche a la mañana. México seguirá estando entre los 25 países con mayor desigualdad en el mundo y será difícil salirnos de buenas a primeras de ese vergonzoso ranking. Que nadie se preste a engaño: será imposible erradicar el sometimiento de los electores a algún tipo de oferta, promesa o amenaza para condicionar tramposamente su voto. La política clientelar seguirá imperando en México, con y sin Morena.

Es un hecho: AMLO no podrá hacer crecer la economía nacional al ritmo que necesitamos. Estas condiciones económicas, dependientes de mercados globales, están al margen de sus esfuerzos personales y de sus buenas intenciones, que las tiene, no lo dudo.

¿Qué viene para México en los próximos años? Viene el anunciado decaimiento de la prensa tradicional y el avance de la prensa digital y las redes sociales, eso sí, con sus terribles distorsiones como las fake news, las noticias falsas. En el transcurso de la campaña presidencial las detectó Verificado 2018. Pero ahora, habrá que crear nuevos instrumentos para identificar entre la fauna de Internet a tejones y mapaches; a cacomixtles y tlacuaches.

Un aspecto verdaderamente grave: somos el país que ocupa el número 135 de 180 en el Índice de Percepción de la Corrupción. El sistema político mexicano está corrompido, del primero al último escalón, así se barra de abajo para arriba o de arriba para abajo. Las cosas no cambian de la noche a la mañana. Y AMLO no es (ya nos dimos cuenta) ningún mesías ni redentor. ¡Bueno fuera! Pero esta ilusión pertenece al mundo ficticio, y no al real, que es donde viven los lectores de este artículo y quien esto escribe. O sea, nos guste o no nos guste, bienvenidos de nuevo a la vida común y corriente, de la que nunca hemos salido, aunque las campañas electorales y la transición del gobierno federal nos alucinaron por un buen rato.