La Carpeta:
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Desde que se destapó la caja de PANdora el candidato ha ocupado su tiempo y espacio de promoción en contestar y defenderse por la acusación del blanqueo por operaciones indecentes en complicidad de Manuel Barreiro que dijo no conocer y resultó hasta padrino de boda, compadre y entrañable amigo.
Chava Portillo
marzo 2, 2018, 7:55 am

Esto no se acaba hasta que se acaba, acostumbraba repetir Yogi Berra, cuando hoy en política electoral apenas inicia.

Hace unas semanas imprimían las esquelas de José Antonio Meade y su relevo parecía ser el bato que no sabe “ler”, Aurelio Nuño, sin que entendieran los desesperados inconformes que sería peor el remedio que la enfermedad ya que el cambio aportaría más tibieza cuando el PRI y sus aliados requieren calor que fundiera las conciencias y despertara pasiones de la adormecida fanaticada.

Pero no, resulta que el que está haciendo maletas y recogiendo los efectos personales de su escritorio es el “Cerillo” Ricardo Anaya Cortés, joven queretano que se creyó de las mujeres consentido como Juan Charrasqueado luego de haberse engullido en un taco a la cúpula celeste de Acción Nacional y apropiarse de la candidatura presidencial se indigestó porque los sumisos panaderos hoy claman venganza, exigen vomite y deje la contienda para que entre su relevo.

Desde que se destapó la caja de PANdora el candidato ha ocupado su tiempo y espacio de promoción en contestar y defenderse por la acusación del blanqueo por operaciones indecentes en complicidad de Manuel Barreiro que dijo no conocer y resultó hasta padrino de boda, compadre y entrañable amigo.

No se requiere poseer un coeficiente intelectual excelso para entender que el video que circula donde el buen Ricardín da vuelo a la hilacha bailando “la bala” -hagan una rueda, todos en un pie- en la boda de su apreciado chómpira, lo proporcionó… la familia que lo guardaba en sus recuerdos gratos, como también ¿se requiere mucho cerebro para saber quién proporcionó el video donde está en las oficinas de la SEIDO y les dice “hijo de puta” y lo acompaña Diego Fernández de Ceballos?

De tan inteligentes son infinitamente tontos, ¿no hubiera sido más sensato y prudente que ellos mismos grabaran su llegada y exigieran al fiscal que los atendió tomaran su declaratoria?   No, el jefe Diego en su infinito y acostumbrado egocentrismo prefirió burlarse del pelagatos que lo atendió porque llegó jadeando insinuando que estaba nervioso.

Los mismos sumisos y obedientes panaderos que aceptaron sin chistar y los recalcitrantes archienemigos del Cerillo no desaprovecharán la oportunidad de solicitarle amablemente su dimisión para que sea otro el cordero pascual que caminará a la piedra del inminente sacrificio.

Ricardo Anaya entró en una vorágine de la que difícilmente podrá salir bien librado, si bien es cierto que él goza de cierta gracia, su compadre Barreiro no obtendrá ningún beneficio y antes que mis parientes, están mis dientes y le darán una cachetada para que hable y cien para que se calle dejando bien ensartado al Cerillo por más triangulaciones que hayan fabricado para llevar a cabo el fraude recordándole a los ingenuos el viejo teorema… la muerte y los impuestos nadie los puede librar.

Las apuestas están abiertas y la salida decorosa del candidato panista es cosa juzgada, solo andan viendo la manera gentil de decirle gracias por participar, ahí será para la otra.

MENUDENCIAS: Si las cosas no cambian el H. Congreso anunciará los nombramientos de los fiscales y sin no hay cambio de última hora los nombres serán Juan Carlos Gastélum, Javier Garza y Gustavo Adolfo Guerrero luego que el gobernador Manuel González haya mandado a Guadalupe Saldaña a inflar burros por el pivote por bandido y sinvergüenza, nada más.