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Lo que aquí narro no es una denuncia de un hecho indebido como tal, sino la historia de algo que bien pudiese prestarse a una práctica indebida por la opacidad con la que se desarrolla.
Francisco Tijerina
diciembre 4, 2018, 4:31 am

“Dicen que lo raro es pariente de lo feo.” // Refrán popular

No hablo de oídas, lo sé y me consta.

Lo que aquí narro no es una denuncia de un hecho indebido como tal, sino la historia de algo que bien pudiese prestarse a una práctica indebida por la opacidad con la que se desarrolla.

Por su misión y fines, el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica debería ser una institución ejemplar, sobre todo si se toma en cuenta quienes la conforman en sus puestos ejecutivos; sin embargo y lo puedo afirmar casi con absoluta certeza, esas distinguidas personalidades son absolutamente ajenas a cuestiones administrativas que ocurren al interior de la institución.

Hace tiempo me fue requerido el cotizar un servicio por parte del Consejo. En el correo electrónico que recibí no se decía que se tratara de un concurso, licitación o procedimiento oficial, sino la solicitud simple de una cotización. A esa petición se le dio trámite y nunca existió respuesta alguna.

Ayer, muchos meses después, de nueva cuenta me solicitaron cotizar el mismo servicio para el próximo año, con las mismas condiciones y términos, en las mismas circunstancias;  una vez conocido el camino me negué, enviando un extrañamiento porque sucede que “lícito” no es igual que “lisito” y argumentando que me parecía que se trataba de un procedimiento que debería ser tratado con mayor transparencia y seriedad bajo un formato de concurso o licitación y no con un simple correo electrónico pidiendo cotizaciones.

La respuesta de la persona que me hizo la invitación fue, textual, la siguiente: “El proceso se llevó a cabo de forma correcta bajo el procedimiento de concurso interno. Cualquier duda al respecto puede ser solicitada vía solicitud de transparencia a la Secretaría de Finanzas y Tesorería General del Estado, quien gestiona los fondos públicos que recibimos”.

¿O sea que nada más porque sí debo creer en su palabra y que el procedimiento se llevó a cabo de forma “correcta”? ¿Quién me comprueba que alguien no modificó las cotizaciones una vez conocidos los montos para que un proveedor en específico ganara? La palabra no basta, vivimos tiempos de transparencia.

Lo verdaderamente grave es que dentro del Consejo Nuevo León participan personas con una trayectoria impecable, líderes de nuestra comunidad, a los que quienes se encargan de este tipo de situaciones no les importa poner en riesgo con procedimientos poco claros.

Ayer se lo dije por escrito a quien me envió ese correo y hoy aquí públicamente lo reafirmo: no me interesa participar en ese procedimiento, no me mueve el ganar un contrato, sino el que las cosas se hagan bien y por lo visto en el Consejo Nuevo León para la Planeación Estratégica hay mucho qué explicar, porque lo mismo de lo que soy testigo, seguro pasa con otras cuestiones.