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El B20 es un grupo conformado por empresas de los mismos países que integran el G20 y cuyo propósito es elaborar recomendaciones que influyan en los compromisos de políticas públicas que asumen los gobiernos de dichos países. Por su relevancia, me enfocaré en las recomendaciones relativas al empleo.
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junio 19, 2012, 11:53 am

Enrique de la Madrid Cordero

EL UNIVERSAL

Este fin de semana, tuvo lugar la reunión del B20 en Los Cabos. El B20 es un grupo conformado por empresas de los mismos países que integran el G20 y cuyo propósito es elaborar recomendaciones que influyan en los compromisos de políticas públicas que asumen los gobiernos de dichos países. Por su relevancia, me enfocaré en las recomendaciones relativas al empleo.

Desde la crisis financiera y económica del 2008, la economía mundial ha sufrido tasas de desempleo crecientes, afectando a la mayoría de los países. Entre 2007 y 2010, la tasa de desempleo en los países de la OCDE pasó de 5.7% a 8.6%, alcanzando el 10% en EU y más del 20% en España.

Los jóvenes han sido los más afectados. La tasa de desempleo entre los jóvenes es normalmente el doble de la tasa de desempleo del resto de la población.

De acuerdo a estimaciones internacionales, se requiere crear 80 millones de empleos en los siguientes dos años para regresar a los niveles de empleo de 2007. Sin embargo, las proyecciones actuales estiman que sólo se creará la mitad de dichos empleos. La Organización Mundial del Trabajo estima que hay 200 millones de personas desempleadas en el mundo y 400 millones demandarán nuevos empleos en la próxima década.

La crisis actual de desempleo es particularmente compleja. Existen diversas razones que la explican. En adición a los ciclos productivos y los efectos de las crisis económicas sobre la demanda agregada y el consumo, existen otros factores que influyen, tales como los efectos de la globalización y la tecnología, que hacen que se requiera un número cada vez menor de trabajadores para desarrollar las mismas tareas. Por otra parte, hay una brecha creciente entre las habilidades que requieren los sectores productivos y las que ofrecen los trabajadores hoy en día.

Todo esto hace que el problema del desempleo sea muy complejo, al igual que las acciones para hacerle frente.

Por otra parte, las soluciones dependen en gran medida de las condiciones de cada país y del punto del cual parten. Por ejemplo, en muchos casos, ya no existe capacidad para utilizar estímulos fiscales ante la necesidad de controlar los déficits públicos. Esa alternativa se acabó.

Además, si bien es cierto que en el corto plazo existe una mano de obra abundante, el cambio demográfico hará que dicha sobreoferta se convierta en una escasa oferta de empleo, afectando así la competitividad de muchas economías.

El no resolver estos problemas implica un enorme riesgo para los países y la sociedad en su conjunto. Un periodo prolongado de desempleo, especialmente entre los jóvenes, genera enormes cotos económicos y sociales.

Desde un punto de vista económico, el desempleo implica una menor demanda de la población y una menor contribución fiscal. Para los negocios, una fuerza laboral sin empleo, pierde habilidades que se requerirán en el momento de la reactivación económica y por otra parte implica la pérdida de potenciales consumidores.

Para la sociedad en su conjunto, el desempleo genera una enorme inconformidad social, así como una disminución en la capacidad de reducir la pobreza y de mejorar el nivel de vida de la población.

Esto conlleva a una ruptura del pacto social que consistía en que el que estudiaba y se esforzaba obtendría un buen empleo y alcanzaría un buen nivel de vida. Hoy en día, el estudio no garantiza el acceso al empleo ni la posibilidad de preservar, ya no digamos de mejorar, el nivel de vida.

A fin de salir de esta crítica situación, se requiere tomar una serie de medidas de corto, mediano y largo plazo y son sobre ellas sobre las que trabajó el B20, las cuales comentaré en mi siguiente artículo.

Comentarios: emadrid1@hotmail.com / twitter: @edelamadrid