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Denuncia valiente la diputada Mariela Saldívar que recibió amenazas de muerte por hacer su labor en el Congreso del Estado en la pasada legislatura, pero denuncia tarde, denuncia sin datos, denuncia sin denunciar.
Francisco Tijerina
septiembre 4, 2018, 3:23 pm

 

Cuando un médico va detrás del féretro de su paciente, a veces la causa sigue al efecto.” // Robert Koch

 

Denuncia valiente la diputada Mariela Saldívar que recibió amenazas de muerte por hacer su labor en el Congreso del Estado en la pasada legislatura, pero denuncia tarde, denuncia sin datos, denuncia sin denunciar.

La diputada de Movimiento Ciudadano se encarama al carro de su líder estatal Samuel García del escándalo y la gritería mediática sin que exista una acción inherente de por medio. Mariela grita, se victimiza y llora, pero lo extraño, lo raro, lo sumamente difícil de creer es que no lo haya denunciado en su momento, ¿por qué ahora?

En su denuncia Mariela no señala responsables, no aporta algún indicio de quién pudiese ser el responsable, tira la piedra y esconde la mano, reitero se tira al suelo y patalea como víctima, pero no es capaz de entregarnos un somero indicio de quién pudo estar detrás de los atroces actos que delata.

Exhibe la legisladora prácticas de grupos y personas que no son ninguna sorpresa o novedad al interior del Congreso, ¿hay que aplaudirle por ello?

Le aplaudiría, sí, si en su momento lo hubiese denunciado, si cuando le propusieron cambiar de banca lo hubiese declarado, si cuando la amenazaron de muerte hubiese acudido a la autoridad a denunciar el hecho, pero no, no lo hizo, por lo que ahora no tengo más que reírme de su burdo truco que busca atraer reflectores.

Mal inicia Mariela mintiendo y pretendiendo engañar al electorado. Todo suma y todo resta y sus cuentas hoy van en negativo.