La Carpeta:
1 de 10
 
Al decir que nunca prometió meter a la cárcel a Rodrigo, a pesar de la evidencia de una entrevista televisiva, el Bronco atenta contra el voto ciudadano que lo hizo gobernador. El Bronco se erige como el mayor traidor de las elecciones del año pasado y se somete al poder que Rodrigo Medina todavía ejerce en Nuevo León
Jose Jaime Ruiz
agosto 15, 2016, 8:07 am

jjr-tubos

La peor semana política del gobernador Jaime Rodríguez Calderón finalizó con dos graves revelaciones: el Bronco ahora dice que nunca prometió meter en la cárcel a Rodrigo Medina de la Cruz y la caída estrepitosa del Bronco en las encuestas nacionales. Como Jaime ha incumplido sus promesas más importantes, el Bronco ya no es un referente.

Al asistir a su comparecencia, Rodrigo fue muy preciso: “Tenemos la conciencia tranquila”. Obvio que no sólo se refería a sí mismo sino a su familia, a su hermano Alejandro y a su padre, Humberto Medina Ainslie. Tener la conciencia tranquila equivale a tener la impunidad a modo porque el Bronco ahora se retracta y asegura que los Medina no pisarán la cárcel, al menos por muchos meses.

Derrotado por Rodrigo, derrotado por Ernesto Canales Santos, el Bronco busca ahora la salida fácil de cualquier político populista y le echa la culpa a los “medios” (como en su momento lo hacía Hugo Chávez, como ahora lo hace Donald Trump). Y, para despistar a los ciudadanos y a sus críticos, se lanza en contra de las compañías automotrices y trata de cambiar la agenda mediática, sin lograrlo (lo mismo hizo en el tema de las “gordas”).

Para Enrique Peña Nieto, el Bronco es ya un político prescindible porque sus 6 puntos porcentuales de nada le sirven. Jaime es muy bueno en sus ascensos o en sus caídas. En la campaña a la gubernatura aumentaba 7 puntos por mes y ahora, en su irremediable declive, pasa de tener el 15 por ciento de aprobación en diciembre pasado a tener en abril el 9 por ciento y ahora sólo el 6 por ciento, según Reforma (otros medios lo ubican en 4 por ciento).

Al decir que nunca prometió meter a la cárcel a Rodrigo, a pesar de la evidencia de una entrevista televisiva, el Bronco atenta contra el voto ciudadano que lo hizo gobernador. El Bronco se erige como el mayor traidor de las elecciones del año pasado y se somete al poder que Rodrigo Medina todavía ejerce en Nuevo León. Rodrigo domó al Bronco y el Bronco ahora tiene que sobrevivir mintiendo. Esa es la actual estatura de quien soñó ser presidente del país.