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La justicia estatal se ha rendido a la justicia federal. El enojo de Rodrigo contempla a tres funcionarios: al procurador general de Justicia del Gobierno de Nuevo León, Roberto Flores Treviño, al juez de control Miguel Ángel Eufracio Rodríguez y, por supuesto, al vocero de Seguridad Aldo Fasci Zuazua quien presuntamente filtró la fotografía de marras.
Jose Jaime Ruiz
febrero 2, 2017, 1:43 pm

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El exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz pasó de la impasibilidad a la agresividad. Roto el pacto de Jaime Rodríguez Calderón con el presidente Enrique Peña Nieto, ya nada impide a Medina a pasar de ser investigado a intentar, con el nuevo sistema penal acusatorio, que algunos funcionarios sean indiciados, por eso su denuncia ante la PGR, porque considera su detención arbitraria por haberlo internado en el Penal del Topo Chico y por haber circulado su fotografía con el traje naranja de presidiario.

La justicia estatal se ha rendido a la justicia federal. El enojo de Rodrigo contempla a tres funcionarios: al procurador general de Justicia del Gobierno de Nuevo León, Roberto Flores Treviño, al juez de control Miguel Ángel Eufracio Rodríguez y, por supuesto, al vocero de Seguridad Aldo Fasci Zuazua quien presuntamente filtró la fotografía de marras. ¿Por qué Rodrigo no va contra Ernesto Canales Santos, fiscal Anticorrupción?

Para algunos miembros de la administración de Rodríguez Calderón, Canales Santos o ha sido rebasado por Alonso Aguilar Zínser o ha cedido a algunos arreglos oscuros con el exgobernador Medina de la Cruz. Arreglos, especulan, como el que hizo con Televisa y los seis millones de Paula Cusi. En todo caso habrá que revisar con lupa las siete carpetas en las cuales recomendó inejercicio y saber si el procurador Roberto Flores los concedió. Ernesto, por causas íntimas o por fracaso público, ha pedido reforzar  a la fiscalía desde la procuraduría. El encarcelamiento de Rodrigo ha sido el primer resultado de ello y, trascendió, la comunicación entre Eufracio Rodríguez, juez de control, ya no se dio con Ernesto sino con Roberto.

El procurador Flores Treviño ha asumido el control de la Subprocuraduría Especializada en Combate a la Corrupción, al menos en el caso del exgobernador Medina de la Cruz. Entre el fuego amigo y el enfado de Rodrigo, viene otra andanada mediática para tratar de minar el trabajo del procurador. Y a Flores Treviño nada le ayuda su consuetudinaria ostentación y su cotidiano exhibicionismo. Fiel a su tradición kitsch, desde siempre Roberto se expone como un personaje frívolo a través de sus colecciones de Harley-Davidson, sus Rólex o hasta sus botas, lo cual es aprovechado tanto por aduladores como enemigos, de estos últimos Medina y el periódico El Norte.

El caso del juez de control, Miguel Ángel Eufracio Rodríguez, sí es grave. A este juez lo han tratado de disuadir, a través del Consejo de la Judicatura federal, con acciones administrativas y punitivas. A la vez, su confrontación con Rodrigo Medina de la Cruz no es menor, por eso le autorizaron mayor y mejor escolta y, por el otro, Carlos Emilio Arenas Bátiz, presidente del Poder Judicial del Estado de Nuevo León, ha salido públicamente en su defensa porque ha entendido los alcances del cabildeo de Alonso Aguilar Zínser.

Mercenario de tiempo incompleto, el vocero de Seguridad, Aldo Fasci, viendo las consecuencias que su filtración pudo acarrear, se ha deslindado diciendo que la fotografía de Medina de la Cruz no es “oficial”. Pequeña salida para su enredo. Rodrigo no le cree y, por tanto, también lo tiene en la mira. Y así, Medina de la Cruz pasó de “dar la cara” a pintarle el dedo a Jaime Rodríguez Calderón. El Juzgado Quinto de Distrito de lo Penal (ya se vio con el amparo concedido a Medina Ainslie) está del lado del exgobernador y, con probabilidad, gracias a los oficios de Los Pinos y Aguilar Zínser, la PGR también.

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