La Carpeta:
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La gasolina magna subirá dos centavos el litro; para mi carrito viejo eso implica diez pesos más por tanque, veinte pesos a la semana. El diesel sube de 13.98 por litro a 14.45 y eso ya cala. El consumo de energía eléctrica se incrementará casi un diez por ciento y eso cala más.
FELIX CORTES CAMARILLO
agosto 29, 2016, 7:53 am

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A partir del día del informe presidencial, los precios de la gasolina magna, la de mayor consumo, el diesel y la energía eléctrica suben en contra de lo dicho persistentemente en la campaña de divulgación de la Reforma Energética, uno de cuyos objetivos principales era que, mediante el ingreso de empresas competitivas de los monopolios estatales, los combustibles y la luz bajaran de precio.

La gasolina magna subirá dos centavos el litro; para mi carrito viejo eso implica diez pesos más por tanque, veinte pesos a la semana. El diesel sube de 13.98 por litro a 14.45 y eso ya cala. El consumo de energía eléctrica se incrementará casi un diez por ciento y eso cala más.

Los argumentos de que los incrementos se originan en los factores internacionales son mínimos y estaban previamente aprobados por el Congreso para llegar justamente a este tope en 2016, se caen ante la irrebatible realidad de que todas las cosas que llevamos a nuestra mesa, a nuestro ropero o a nuestra escuela se producen usando energía eléctrica y sus productos se transportan en vehículos de combustión interna. El incremento a los costos de producción tendrán que ser asumidos y cubiertos por los consumidores finales de la cadena de producción.

Agregar a esto que el anuncio se hizo en la rancia tradición del sabadazo, solamente abona en el incremento del afamado mal humor social de los mexicanos. ¿En qué medida mejorará el humor nacional con el próximo informe presidencial, si el eje central de nuestro contento debieran ser los logros de las reformas estructurales?

PILÓN.- Luego de los resultados de la participación de México en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, surgió una inquietud ampliamente compartida sobre la necesidad de hacer una profunda reconsideración de la política oficial hacia el deporte amateur, puesto que el profesional tiene ya tiempo de ser un territorio muy meado por el sector privado, que lo ha convertido en un estupendo negocio. La idea predominante es que el deporte pase a ser un importante elemento de la educación elemental y media de los mexicanos; no se trata solamente de que los representantes nacionales traigan más medallas de las competencias internacionales en que participen. La idea, loable, es que los niños y jóvenes mexicanos, a la par que combaten la obesidad que nos agobia, añadan a su formación el cultivo del cuerpo y el espíritu de competencia limpia y leal.

El viernes pasado, el presidente Peña Nieto recibió a los atletas que participaron en esos juegos para agradecerles el esfuerzo aunque los resultados fueran más flacos que la expectativa de los mexicanos. El Presidente aprovechó la ocasión para contestar indirectamente a la inquietud que menciono arriba, para sorpresa de los presentes, ratificando al frente de la Conade al licenciado Alfredo Castillo Cervantes, aduciendo que “sí sabe de deportes” y que su permanencia en el organismo es garantía de certeza para el deporte mexicano.

Somos muchos los mexicanos que estamos convencidos de que el Presidente se equivoca. Nos queda claro que Peña Nieto tiene un compromiso personal de mucho peso con Castillo Cervantes para mantenerlo invariablemente en puestos de alta responsabilidad para los que nunca estuvo calificado. Pero sabemos también que el Presidente tiene el mandato legal para nombrar a quien le dé la gana en la mayoría de los puestos del servicio público.

Por ello, ya no hablaremos del asunto, porque lo bueno casi no se cuenta.

Pero cuenta mucho.

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