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Partido de ida y vuelta, dominado por el Equipo de la Rosa, que ahora vistió de azul y que se fue arriba en el marcador con un gol al puro estilo inglés: centro y remate con la cabeza obra de Andy Carroll (28’); el corazón sueco y la displicencia inglesa lograron el empate por un autogol de Glen Johnnson (49’).
Staff
junio 16, 2012, 10:51 am

Con clase, con el corazón por delante, Inglaterra demostró que no sólo es el inventor del futbol, sino que puede jugar a éste y ganar.

Inglaterra sacó los colmillos, se salió de su estudiado guión para vencer a Zlatan Ibrahimovic y 10 suecos más en dramático juego por 3-2.

Partido de ida y vuelta, dominado por el Equipo de la Rosa, que ahora vistió de azul y que se fue arriba en el marcador con un gol al puro estilo inglés: centro y remate con la cabeza obra de Andy Carroll (28’); el corazón sueco y la displicencia inglesa lograron el empate por un autogol de Glen Johnnson (49’).

Ese arrojo le alcanzó a los amarillos para irse arriba en el marcador con tanto de Olof Mellberg (59’) y cuando parecía que otra tragedia se le venía encima al cuadro de la Reina, apareció el corazón, la contundencia y la clase de Inglaterra que dio la vuelta al marcar dos tantos en 14 minutos, por obra de Theo Walcott (64’) y Danny Welbeck (78’).

Los ingleses suman cuatro puntos y Suecia está fuera.

El imperio contra Zlatan

De inicio el juego lució muy disparejo. Y es que todo el arsenal inglés estaba al servicio del equipo, mientras que por el otro lado, sólo Ibrahimovic ofrecía algo diferente, algo que salía de la orden inicial sueca, de romper todo lo que pareciera peligro sobre su portería.

Más nunca un hombre solo ha podido contra todo un imperio y poco a poco la muralla sueca cedió ante el bombardeo inglés. El letal proyectil salió de la bota de Steven Gerrard directo a la cabeza de Carroll quien abrió el marcador. La reacción sueca tardó en llegar, Zlatan seguía siendo el único que buscaba atacar, mientras que sus compañeros siempre llegaban tarde a la cita.

Así que Inglaterra le echó la mano a su rival. Vio tan fácil el juego que aflojó, su famosa vanidad salió a flote y logró que no sólo le empataran el juego, por un autogol de Johnnson, sino que le dieran la vuelta, por medio de Mellberg.

Otra vez la maldición inglesa, otra vez la tragedia se asomaba y más cuando el portero sueco, Isaksson, se agrandaba en su marco y sacaba todos los remates.

Pero Inglaterra le echó clase y corazón. Theo Walcott entró a la cancha y cambió el juego. Le puso velocidad y contundencia, empató con un tiro de larga distancia y le puso un gran servicio a Welbeck, la competencia de Javier Hernández en el Manchester United, quien definió el juego con un remate de taquito.

Así, los ingleses demostraron que no sólo inventaron el futbol, sino que lo saben jugar, lo saben ganar y hasta pueden contra su propia arrogancia. Vencieron a Suecia, a una selección que nunca le habían ganado en un juego de carácter oficial y lo más importante, comenzaron a mostrarse como un equipo al que hay que tenerle respeto por su presente, no sólo por su pasado lleno de glorias escasas y de iconos que han quedado guardados en el archivo de la memoria.

Despierta Francia para derrotar 2-0 a Ucrania

Eran los relámpagos que suelen anunciar una hecatombe, presagio materializado poco más de dos horas después, cuando la ilusión ucraniana fue devorada por el monstruo de piel azul y elegante hablar.

La magia de Andriy Shevchenko no alcanzó esta vez, no en la noche que uno de los verdaderos candidatos eligió para despertar.

Hubo ímpetu, entrega y aliento desde las abarrotadas tribunas de la Arena Donbass, pero la selección francesa puso el futbol y los goles. Demasiada calidad para un rival que tiene en el corazón a su principal arma.

Es por eso que el 0-2, reflejado en las modernas pantallas del inmueble, apenas fue justo. Los ex soviéticos fueron despertados del sueño con dos violentas bofetadas.

Los Bleus, en cambio, todavía navegan en el suyo, ese que inició con la llegada de Laurent Blanc a la dirección técnica.

Con el ex volante en el banquillo, los galos sólo han perdido un cotejo, el de su debut (0-1, contra Bielorrusia). Desde entonces, hilan 23 sin caer (16 victorias y siete empates).

Ningún otro representativo ostenta, en la actualidad, una racha similar.

Tres minutos de efectividad les bastaron para confirmar su capacidad de infundir temor en cualquier lugar. El monstruo de piel azul y elegante hablar se mostró a plenitud, con toda su fuerza... Y los impetuosos ucranianos fueron devorados.

El propio Shevchenko clavó la mirada en el húmedo césped, mientras Yohan Cabaye festejaba la anotación que finiquitó todo (56’).

Dulce final a una exquisita triangulación, con Karim Benzema como principal eslabón. El goleador del Real Madrid aún no estremece las redes contrarias en la Eurocopa 2012. No hace falta. Es un hechicero disfrazado de depredador.

Quedó claro cuando sirvió aquel balón a Jérémy Ménez, quien había fallado dos claras opciones ante el arquero Andriy Pyatov. No hubo tercera. Empujó el esférico de forma sutil (53’), desgarradora para un pueblo que recordó la amargura.

Los pocos franceses que alcanzaron boleto gritaron delirantes. Por primera vez observaron un triunfo bleu, en partido de Eurocopa, sin Michel Platini o Zinedine Zidane en la alineación. Tampoco habían visto que su selección se impusiera al representativo local, ya sea en el torneo continental o dentro de la Copa del Mundo. Un empate en cinco duelos.

Motivos suficientes para ilusionarse con lo más alto, sin importar el poderío de Alemania y España. Noche histórica lejos de casa. Especial desde la postergación del encuentro, durante casi 60 minutos, a causa de la tormenta eléctrica. Nunca había sucedido en una Eurocopa.

Fueron los relámpagos que anunciaron el despertar del monstruo con piel azul y elegante hablar.

// El Universal