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Gilberto Moreno, hijo del activista Nepomuceno Moreno, quien fue asesinado el lunes en Hermosillo, Sonora, recibió una autorización especial para salir momentáneamente del Centro de Readaptación Social de Hermosillo, donde se encuentra recluido por el delito de robo, y poder acudir a los funerales de su padre.
Staff
noviembre 30, 2011, 3:43 pm

Gilberto Moreno, hijo del activista Nepomuceno Moreno, quien fue asesinado el lunes en Hermosillo, Sonora, recibió una autorización especial de las autoridades penitenciarias para salir momentáneamente del Centro de Readaptación Social de Hermosillo, donde se encuentra recluido por el delito de robo, y poder acudir a los funerales de su padre.

Lo anterior fue una de las peticiones que hizo al gobierno del estado el Movimiento por la Paz Con Justicia y Dignidad, a través de Emilio Álvarez Icaza, quien la víspera arribó a esta capital para analizar el homicidio de uno de sus integrantes.

Nepomuceno Moreno fue asesinado de cinco balazos la tarde del lunes en un céntrico sector de esta capital.

Trascendió que el Movimiento por la Paz Con Justicia y Dignidad planteó tres peticiones. Una de estas fue la custodia de los restos del activista hacia el municipio de Santa Ana y después hacia el Ejido La Sangre, en Tubutama, en el norte de la entidad, donde será sepultado.

La segunda solicitud fue que se autorizara a Gilberto acudir a las ceremonias fúnebres y la tercera sostener una reunión con el gobernador Guillermo Padrés Elías, la cual se celebrará la tarde de este miércoles.

Gilberto fue trasladado la noche del martes a Santa Ana bajo un fuerte dispositivo de seguridad y se esperaba que al mediodía de este miércoles esté de regreso en el Centro de Readaptación Social.

Nepomuceno Moreno tenía 56 años de edad y se integró al Movimiento por la Paz Con Justicia y Dignidad que encabeza el escritor Javier Sicilia motivado por el reclamo del esclarecimiento de la desaparición de su hijo, Jorge Mario, a manos de presuntos policías estatales y municipales de Ciudad Obregón en junio de 2010.

// El Universal