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¿Es serio hacer eso en el arranque de un gobierno que todavía con los instrumentos legales con los que combatirá al crimen organizado? El objetivo de Reforma, esta vez, no fue periodístico, sino nada más golpear por golpear. Vaya hijos de la chingada.
Federico Arreola
enero 4, 2019, 8:48 am

Lo de menos son las estadísticas. Es decir, en el debate sobre los homicidios o las ejecuciones que ha habido en el primer mes del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, lo único irrelevante es el número, que todos sabemos es muy elevado desde que Calderón metió a México en su estúpida guerra. Todos los cálculos son importantes, desde luego si es hacen de buena fe. Quizá en otros momentos la contabilidad fúnebre del diario Reforma ha sido realizada y difundida con ganas de diagnosticar honestamente la tragedia social. Pero lo que esta semana hizo el rotativo presidido por Alejandro Junco y dirigido por Juan Pardinas, de plano fue otra cosa: lanzar un vulgar ataque sucio contra el presidente de México, al que solo la perversidad puede culpar, como lo hizo Reforma, del incremento (real o inventado) en el número de asesinatos. ¿Es serio hacer eso en el arranque de un gobierno que todavía con los instrumentos legales con los que combatirá al crimen organizado? El objetivo de Reforma, esta vez, no fue periodístico, sino nada más golpear por golpear. Vaya hijos de la chingada.