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Trump, otro proteccionista de pies a cabeza, piensa lo mismo que López Portillo y él sí tiene los medios para destruir la vida de mexicanos y norteamericanos por igual. Y por lo visto, lo está cumpliendo.
Eloy Garza
junio 6, 2018, 9:05 am

Imposible hablar en tiempo presente: el TLC nos hizo ganar a México mucho dinero que luego se invirtió en infraestructura urbana (descontando lo que se han robado los políticos mexicanos desde entonces). Por primera vez, los gringos se quitaron tantos prejuicios y complejos supremacistas, con los que habían logrado arrebatarnos más de la mitad del territorio nacional, negociando ahora con sus vecinos en un plano de igualdad.

Sentar en la mesa del diálogo a EUA no es hazaña menor, tan acostumbrada esa nación a imponer su proteccionismo por encima de las ventajosas políticas librecambistas. El defensor del mundo libre es también uno de los países más excluyentes de Occidente. Por eso el TLC es un bendito milagro (no todos los milagros son benditos ni afortunados).

Pero con la cancelación “de facto” del TLC, lo que viene es un Apocalipsis en cámara lenta: inflación en los países ex socios, pérdida de oportunidades laborales, proteccionismo suicida. De 1995 a 2016, el comercio entre EUA y México creció 547%, se crearon en nuestro vecino más de seis millones de empleos dependientes del TLC, la frontera entre ambos países fue una de las más poderosas del mundo. Ningún país avanza con una economía cerrada, que es a donde nos quiere llevar Donald Trump con su cancelación del TLC.

Antes de su elección como inquilino de la Casa Blanca, en 1979, Ronald Reagan quiso negociar con el Presidente de México, José Lopez Portillo, la posibilidad de suscribir un Tratado de Libre Comercio y la opción de abrir la frontera a bienes y servicios de ambos lados de la frontera. La repuesta de López Portillo, un proteccionista de pies a cabeza, fue fulminante: “Ni nuestros hijos ni nuestros nietos verán nunca ese día”.

Tal vez el anatemizado presidente de México no vio cumplido su vaticinio, pero sí profetizó un destino ya no común sino de pleito eterno entre las dos naciones. Trump, otro proteccionista de pies a cabeza, piensa lo mismo que López Portillo y él sí tiene los medios para destruir la vida de mexicanos y norteamericanos por igual. Y por lo visto, lo está cumpliendo.