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Repetían por todas partes las mismas expresiones: “¡Chingado, que caos! ¡Y el nuevo presidente canceló el aeropuerto en Texcoco! Si me topo con López Obrador en el avión o en los mostradores de la aerolínea, se lo voy a gritar en su cara”.
Federico Arreola
diciembre 5, 2018, 7:57 am

“Todo el mundo susurraba y traficaba con rumores frescos.” //

Las odiosas vacaciones

Vienen los días más complicados para el aeropuerto capitalino: los de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo.

El exceso de viajeros, la capacidad desde hacer tanto tiempo rebasada de sus instalaciones, más las condiciones del clima, cada “temporada alta” invernal convierten al Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de Mexico en un verdadero infierno de retrasos, aglomeraciones y vuelos cancelados. No exagero, para el que viaja ello puede ser un infierno.

En la segunda quincena de diciembre la gente que utiliza el avión para vacacionar la pasa muy mal si sale o inclusive si llega al aeropuerto de la capital de nuestro país.

Ayer —y no han empezado las vacaciones— fue un día particularmente difícil en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de Mexico, sobre todo porque durante la mañana se suspendieron las operaciones por problemas climáticos.

El rumor

Pues bien, el día de ayer —estoy en condiciones de afirmarlo— hubo personas entre las filas de viajeros culpando a López Obrador del problema. Así como se lee, ¡culpando al presidente que no ha cumplido una semana en su cargo!

No eran viajeros que, desesperados, hablaban mal del presidente de México, sino operadores políticos perfectamente coordinados.

Repetían por todas partes las mismas expresiones: “¡Chingado, que caos! ¡Y el nuevo presidente canceló el aeropuerto en Texcoco! Si me topo con López Obrador en el avión o en los mostradores de la aerolínea, se lo voy a gritar en su cara”.

La popularidad resistirá, sin duda, pero ¿y si no?

Tal vez la popularidad de Andrés Manuel, que es enorme, resistirá esa campaña tan perversa, pero…

En una de esas, si el presidente de México llega a andar en el aeropuerto capitalino en un día de complicaciones en la temporada vacacional que ya viene, alguien —pagado para ello— le va a gritar y... sí, su grito podría alentar a otros a hacer lo mismo. La gente imita los comportamientos agresivos, no lo olvidemos. Y especialmente lo hace desde el anonimato.

Sin duda, el ciudadano tiene todo el derecho de reclamar, en voz alta, frente al gobernante, y este tiene la obligación de aguantarse.

Pero de lo que estoy hablando no es de un derecho democrático basado en la libertad para no estar de acuerdo con el poder.

Lo que planteo es que hay fuerzas políticas y económicas interesadas en culpar a AMLO de la pésima situación del aeropuerto de la Ciudad de México.

La campaña, de redes y medios

Me van a disculpar en el equipo de AMLO si me meto en lo que no me importa, pero creo que, además de protegerse con el escudo su popularidad, su innegable honestidad y su ejemplo personal austeridad, Andrés Manuel tendrá que utilizar los instrumentos de comunicación del Estado mexicano —en efecto, es lo que pienso— para lanzar de inmediato, en forma urgente, una campaña informativa o inclusive publicitaria dirigida a dar a conocer, una vez más, las razones por las que se tomó la decisión de cancelar el aeropuerto en Texcoco y, también —y sobre todo—, que pronto iniciará un proyecto de ampliación del actual aeropuerto además de que se obligará a las aerolíneas a incrementar los vuelos desde Toluca tanto a los destinos turísticos como a las grandes ciudades de nuestro país.

El veneno y el antídoto

Lo que se está buscando es el video de un grupo de exaltados gritando, en los pasillos del aeropuerto, al presidente López Obrador.

Quizá no pasará nada. Puede ser que yo esté exagerando. Acepto la posibilidad de todo lo que aquí escrito sea una tontería. Pero…

Frente a la posibilidad del veneno yo aplicaría el antídoto, que solo puede estar en una campaña de redes y medios.

Porque, más allá de si yo exagero o no, lo cierto es que los pasajeros van a vivir días terribles en el aeropuerto durante la temporada de vacaciones que en unos días iniciará… y no tengo la menor duda de que hay personas sembrando el rumor de que fue para eso que se canceló Texcoco.

¿Que nadie en su sano juicio crecería en algo tan ridículo como lo anterior? En efecto, en su sano juicio —esto es, cuando se está en condiciones de juzgar con cordura— nadie creería tamaña idioitez. Pero...

En vacaciones familiares, cargando exceso de equipaje, batallando con niños latosos, sufriendo por la posibilidad de perder la conexión aérea, desesperado por las filas, indignado porque se canceló el vuelo… ninguna persona en esa situación juzga nada con cordura.

Así que, en mi muy humilde opinión, el aérea de comunicación del Palacio Nacional debe trabajar rápido en la elaboración de materiales para redes sociales y aun en tradicionales spots de TV para informar que pronto habrá una solución, esto es, que en el corto plazo, con ampliaciones a las actuales dos terminales del aeropuerto de la Ciudad de México y utilizando más el aeropuerto de Toluca, los pasajeros el próximo año dejarán de sufrir en exceso.

Simplemente lo que se debe comunicar es la esperanza de alivio, ya que cuando esta aparece no se siente el padecer.