La Carpeta:
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Ni el director general de Pemex ni la secretaria de Energía han dado la cara para proponer medidas a fin de resolver el desabasto o, en su caso, informar de las que se están tomando para ello. Sólo el Presidente lleva la voz cantante en un soliloquio patético.
FELIX CORTES CAMARILLO
enero 14, 2019, 6:40 am

Mientras en el poblado de Chalco el Presidente levantaba el brazo del gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Maza, en la ceremonia de inicio del programa de asistencia social a los adultos mayores, en el lejano y norteño municipio de Acambay, en el mismo estado, el pueblo bueno, al que tan frecuentemente se refiere López Obrador, terminaba de darse bienestar por mano propia, recogiendo en cubetas, botellas, vasijas y bidones la gasolina que fluía abundante de una fuga del ducto que ahora vigila el Ejército.

En las mismas redes sociales en las que don Andrés Manuel pidió a los mexicanos buenos que no se dejaran llevar por la tentación del pillaje, hay quienes integrando al pueblo bueno ofrecen garrafones de gasolina, entregada en puntos de la ciudad acordados de antemano: 20 litros de Magna en 790 pesos; la misma cantidad de Premium, 890 pesos. En Morelos ya se prohíbe a las gasolinerías vender combustibles en bidones, para evitar, precisamente, la reventa. La señora Claudia Sheinbaum esbozó la posibilidad de hacer un abasto de gasolinas selectivo, por ejemplo, usando como referencia y salvoconducto para el abasto los colores de la calcomanía del Hoy No Circula. En los países que llamamos dictaduras opresoras, eso se llama racionamiento.

Los buques tanque de bandera diversa que estuvieron por semanas frente a Veracruz, repletos de petróleo sin que autoridad alguna reconociera su existencia, finalmente sí existen y comenzaron a descargar sus contenidos. El presidente López Obrador retó a los huachicoleros y saboteadores de los ductos a un duelo de vencidas que prometió ganar. Nos dijo a los mexicanos que nos agradece el apoyo manifestado a la estrategia contra el robo de hidrocarburos. “Poco a poco se va a ir normalizando la situación, no caigamos en pánico, en compras precipitadas”, afirma en un video repetido en las redes sociales. Sin embargo, añadió: “Si tienen combustible, no se preocupen, no se va a acabar la gasolina; administren lo que tienen y no consuman más de lo necesario para que de esta forma podamos regularizar el abasto en la Ciudad de México y en todo el país”.

En Guanajuato, el litro de gasolina anda en 45 pesos en el mercado negro. Como todo artículo chueco, su calidad es ciertamente baja. En el Congreso, la ingenua oposición espera que mañana martes se presente un plan orgánico e inteligente para resolver la persecución del huachicoleo, pero de manera específica el desabasto.

Ni el director general de Pemex ni la secretaria de Energía han dado la cara para proponer medidas a fin de resolver el desabasto o, en su caso, informar de las que se están tomando para ello. Sólo el Presidente lleva la voz cantante en un soliloquio patético.

PILÓN.- La única virtud que en su fugaz paso por la política nacional le encontré al señor Gabriel Quadri, cuando pretendió la Presidencia de la República, fue la mirada lasciva que le dirigió al prominente trasero de una encueratriz metida de edecán en el debate de candidatos al puesto. Me pareció debilidad humana; debilidad, sí, pero humana. Los demás se hicieron gansos. Para seguir con la zoología, el señor Quadri abrió la boca —bueno, el teclado de la computadora— para escribir en redes sociales que México sería un país ejemplarmente próspero si no tuviera que cargar con el fardo de Guerrero, Oaxaca y Chiapas. Cuestionado al respecto, el señor Quadri todavía defiende su dicho.

Lo que hay que ver.