Ghariba fue desalojada este martes de la vivienda que habitaba con su hijo de nueve años en el barrio del Clot, en Barcelona. El desahucio se ejecutó a pesar que ella no presentaba ninguna deuda, pero el contrato no estaba a su nombre, sino al de un intermediario que presuntamente recibía la renta, pero no entregaba el dinero a la propietaria, la empresa Rambert 2001 SL. El juzgado rechazó suspender el procedimiento porque Ghariba no figuraba como titular del contrato; publica SPR. La Justicia rechazó suspender el desahucio de Ghariba porque no figura como titular del contrato de alquiler. Aunque cumple los requisitos de vulnerabilidad, el juzgado considera que no puede acogerse a la protección del decreto de vivienda, cuyo artículo 2 establece la suspensión de los desahucios para la “parte demandada”, condición que no le reconoce al considerarla una tercera parte. Esta interpretación deja a la madre y a su hijo sin protección frente al desalojo, pese a que ella pagaba puntualmente la renta. El caso también pone en evidencia la situación de otras personas que viven en viviendas subarrendadas y podrían quedar fuera de las medidas legales contra los desahucios. El Sindicat d’Habitatge del Clot denunció que el caso de Ghariba evidencia las limitaciones de las leyes para proteger el derecho a la vivienda, al permitir que una madre y su hijo sean desalojados pese a pagar la renta. Además, advirtió que otras personas que viven en viviendas subarrendadas podrían quedar desprotegidas ante situaciones similares. Tercer intento de desahucio Ghariba fue desalojada este martes de su