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A menos de un mes de que acudamos a las urnas a elegir al futuro presidente, las campañas han subido de intensidad. Ante la evidente caída de Peña Nieto y el innegable repunte de López Obrador, el PRI y el PAN han iniciado la guerra sucia.
Staff
junio 8, 2012, 10:28 am

Laura Itzel Castillo

Diputada federal por el PT
El Universal

A menos de un mes de que acudamos a las urnas a elegir al futuro presidente, las campañas han subido de intensidad. Ante la evidente caída de Peña Nieto y el innegable repunte de López Obrador, el PRI y el PAN han iniciado la guerra sucia.

Televisa, a través del programa Tercer Grado, se ha dado a la tarea de entrevistar a los candidatos a la Presidencia. La primera fue la abanderada del PAN, Josefina Vázquez Mota, de quien, si se pudiera sintetizar en una sola palabra su presencia, podría decirse que hace honor a su lema: “indiferente”.

Por otro lado, Peña no logró responder adecuadamente los cuestionamientos realizados ni transmitió seguridad y mucho menos proyectó una imagen de estadista. Una constante fue que tanto él como los periodistas trataron en vano de deslindar su cercanía. Para la empresa que se ha dedicado a promover a Enrique Peña Nieto, como si fuera una campaña de Nuestra Belleza México, debió haber sido frustrante el resultado.

Por ejemplo, ante la pregunta de Ciro Gómez Leyva sobre su opinión en torno a que Andrés Manuel le dice que es un producto chatarra, en lugar de explayarse y mostrar capacidad de reacción, Peña se limitó a contestar que no iba a polemizar. En el mismo sentido, cuando los periodistas del equipo de Televisa le preguntaron acerca de su relación con Carlos Salinas de Gortari, la respuesta fue que lo respetaba. Es decir, no solamente no cuestionó a Salinas, sino que se atrevió a profesarle respeto; como el mismo que confiesa por Elba Esther Gordillo, Mario Marín, Humberto Moreira, Tomás Yarrington, y por su tío Arturo Montiel.

Finalmente, a Obrador le tocó el turno para asistir al programa. Desde temprano, afuera de las instalaciones de Televisa se dieron cita simpatizantes de AMLO, jóvenes que convocaron a una lunada y que desde las 6 de la tarde manifestaban su apoyo.

Sin duda, algunos pensamos que éste fue el verdadero debate de la campaña presidencial, el de Andrés Manuel con los representantes del consorcio televisivo más importante de Latinoamérica. Frente a frente con los voceros del poder fáctico. Quienes pudimos ver el programa sabemos que la entrevista no fue tersa. Algunos de los periodistas asistieron en busca de su propia defensa. Trataron de centrar sus ataques bajo el mismo libreto con el que han coeditado la segunda guerra sucia. Por ello quisieron enfocar la entrevista en el tema del charolazo, que no es otra cosa que una reedición de la campaña negra, aderezada con mentiras. Andrés Manuel afirmó que mientras Ponce lleva más de ocho años en la cárcel y Bejarano también la pisó, a Peña Nieto lo premian desde el poder con la candidatura presidencial.

En el transcurso del programa, el candidato de las izquierdas alertó sobre un posible fraude electoral, al no funcionarle al régimen la estrategia basada en la guerra sucia.

eñaló que en las encuestas que tiene en su poder él sabe que va 2% arriba del priísta.

De ahí la importancia de cuidar las casi 150 mil casillas que existen en este país. Nunca en México la izquierda ha logrado cubrir la totalidad de ellas. Se requieren alrededor de 450 mil personas a nivel nacional. Cuauhtémoc ganó en el 88, AMLO en el 2006, para este 2012, en el que se vislumbra la derrota de la estrategia televisiva, contaremos con lo que antes carecimos, representantes en cada una de las urnas.