La Carpeta:
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Polo Gómez escogió muy bien los temas, los contenidos no fallaron: falló el formato porque se perdieron bastantes minutos, “lo digo con todo respeto”, en la simpleza de preguntar y responder.
Jose Jaime Ruiz
noviembre 21, 2018, 5:11 am

Andrés Manuel López Obrador en “Tercer Grado”, un buen ejercicio periodístico, a secas. Como siempre, Andrés recurrió a vaguedades, a premisas morales, pero nunca a un léxico técnico que resolviera lo esencial: no los qués ni los por qués, sino los cómos. A los periodistas del programa de Televisa les sobró mesura, más acá del inútil envalentonamiento de Leo Zuckermann, y marcaron casi, casi, una sumisa distancia.

Al conductor Leopoldo Gómez le faltó la pericia que le sobra en otros programas, ajeno a la crítica, fue demasiado cortés, y prolongó los dichos de Andrés Manuel sin contravenirlo. Denise Maerker trató de endurecer sus comentarios, pero más dura fue su gestualidad que sus cuestionamientos. Carlos Loret de Mola no acabó de meterse en el espacio de la mesa, pudo más su enfrentamiento monotemático con Andrés Manuel que su curiosidad de reportero.

El profesionalismo de los periodistas quedó de manifiesto; nunca superficial, la conversación fue tranquila. ¿Esperábamos más? Al menos yo, sí: información privilegiada, una exclusiva. Cuando Zuckermann se “sintió ofendido”, mostró esa incomprensión que tenemos muchos hacia López Obrador. Joaquín López-Dóriga quiso navegar mar adentro, pero el formato, los tiempos y la astucia de Andrés Manuel no se lo  permitieron.

Polo Gómez escogió muy bien los temas, los contenidos no fallaron: falló el formato porque se perdieron bastantes minutos, “lo digo con todo respeto”, en la simpleza de preguntar y responder. El programa mejoró en la segunda parte cuando todos podían opinar y se olvidó el acartonamiento.

Andrés Manuel tiene muy bien detectada a la “comentocracia” ya que de cien artículos al día, afirma, sólo diez lo favorecen. En la perentoria división entre conservadores y liberales, López Obrador dio muestras de empatía sólo con dos de la mesa: René Delgado, al que considera un liberal y periodista cercano, a pesar de trabajar para la prensa fifí de Reforma, y con Raymundo Riva Palacio, a quien piropeó diciendo que es un buen periodista. Tal vez ellos estén entre los diez, y no entre los noventa columnistas conservadores que reproducen la ideología de sus adversarios.

Si, como dice el presidente electo, la verdadera ideología de los conservadores es la hipocresía, yo asistí como espectador a un “Tercer Grado” muy sincero. Profesionales de la comunicación, los periodistas ejercieron un buen trabajo, aunque para mi gusto no a plenitud: son mucho más críticos e incisivos cuando no tienen a Andrés Manuel enfrente. La investidura impone, no hay duda.

Y como no lo cuestionaron en la mesa, hay que preguntarle a Andrés Manuel: ¿quiénes son los diez columnistas que no reproducen la ideología de sus adversarios?