La Carpeta:
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A la salida, los pocos representantes del empresariado nacional coincidieron con el tabasqueño y nadie hizo alusión a los presumibles roces en posturas o proyectos durante el encuentro. El señor Romo, enlace regiomontano de Andrés Manuel López Obrador con el poder económico, como se ha propalado, insistió en la armonía de intenciones.
FELIX CORTES CAMARILLO
junio 7, 2018, 7:46 am

Walking hand in hand The dawn discloses We were dreaming of a land    where loves proposes But castles make   of sand like winter roses are fate to die….

                 Engelbert Humperdinck, Too Beautiful to last

Al salir de su celebrado encuentro con los patrones económicos del país, Andrés Manuel López Obrador le dijo a los compañeros reporteros que si el voto de los mexicanos decide que él sea el próximo Presidente de nuestro país, continuará el diálogo iniciado con los empresarios este martes para conducir en armonía los destinos de nuestras vidas.

Un discurso muy diferente al triunfalista de este arroz ya se coció, basado únicamente en las manoseadas encuestas de pretensión del voto. Yo no sé si el señor López Obrador sienta pasos en la azotea, si haya pactado —como insinúan— con Peña Nieto un retiro cómodo, o si alguien inteligente, dudosamente, en su entorno, le haya indicado que la verdadera encuesta es el primer domingo de julio.

Esa constante debería opacar el estruendo de la asistencia a las universidades llamadas pirrurris, pero a los que todos mandamos a nuestros hijos, de los candidatos.

A la salida, los pocos representantes del empresariado nacional coincidieron con el tabasqueño y nadie hizo alusión a los presumibles roces en posturas o proyectos durante el encuentro. El señor Romo, enlace regiomontano de Andrés Manuel López Obrador con el poder económico, como se ha propalado, insistió en la armonía de intenciones.

Uno quisiera comprar ese libreto.

Para mí, es demasiado bello para ser cierto. Como dice Humperdinck: los castillos de arena y las rosas de invierno están destinados a morir.

PILÓN.- Muy bien. Una docena de seleccionados futbolistas que nos han enseñado a pensar que nos representan a todos los mexicanos, se fueron de putas. Ahora les dicen scorts. Eso mismo hacen todos los conciudadanos –cuando pueden— que se ponen la verde para ver cómo Alemania les mete una goliza la otra semana, pero no son célebres de a huevo.

Ciertamente, cuando uno es figura pública tiene que cuidar su conducta personal para que TvNotas no lo sorprenda meándose en el Paseo de la Reforma a mediodía o compre una foto del desgraciado evento. Los que no somos famosos seguimos meando al aire libre. El asunto de las putitas —que a vista de las fotos ni estaban tan buenas— pasa a primer plano sin merecerlo. Los mexicanos no alquilamos a dos docenas de deportistas para que sean castos monjes, les pagamos, por el camino del consumo de la señal de televisión o de los refrescos, los seguros y cualquier otra cosa que nos quieran vender, para que metan goles. Para que pasen, como dice el comercial, al quinto partido. Si lo hacen, nos vale madre lo que hagan en sus camas. Y yo me sé en Rusia un número telefónico de cierta Sonia y otra Ludmila que tienen muy buenas pupilas.