La Carpeta:
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Pedro Pablo Treviño es buen chavo, sano, con mente fresca, ideales de vanguardia y academia, calidad de importación que no merece ser sorprendido por barbajanes oportunistas salteadores de caminos que al ver caballo ensillado se les ofrece viaje.
Chava Portillo
febrero 14, 2018, 6:17 am

He tratado de analizar sin anteponer el afecto y admiración que guardo por Pedro Pablo Treviño Villarreal en su difícil papel como pastor del rebaño tricolor y me cuesta harto trabajo, considerando la salvedad que el mandado no es culpado, al menos así sentencia el dominó cuando te obligan realizar una jugada que consideras no es la acertada.

Para ser muy malo, hay que ser muy bueno y el joven dirigente estatal del PRI le cuesta trabajo despojarse de la vocación de cordero para cubrirse con una de serpiente. La pésima fórmula de Jorge Mendoza y Martha de los Santos para intentar llegar al Senado no tan solo me parece despropósito, me atrevería a calificarla de sandez y hasta grotesca o convenenciera.

Ninguno de los dos tiene vocación de servicio, pasión por legislar y entre ambos no han caminado media cuadra de un distrito que han representado, amén que jamás han estudiado una ley, propuesto algo en beneficio de la comuna o recibido a un ciudadano para intentar resolver una carencia o apoyarle en un problema y si el proyecto del trabajador de la televisora de Ricardo Salinas Pliego es sembrar el camino para cuando el Bronco deje de ser gobernador, hay que recordarle al azteco que la fila es numerosa para que tome su turno al formarse.

Otro personaje que no deja de ser preocupación social de pésimo equipaje de buen prestigio y se mantiene cerca de Treviño Villarreal es Paco Cienfuegos que para suerte de los guadalupenses no intentó reelegirse para terminar con la empobrecida hacienda incrementando su enorme fortuna personal.

La decisión de sumar otros personajes de imagen percudida debe haber sido “sugerencia” obligatoria de algún santón del olimpo nacional que nunca falta, pero donde se me nubla la razón y no encuentro sosiego es incluir a un Guillermo Martínez, el tamaulipeco de pésimas referencias que arribando a nuestro estado, su extensa cola no termina por salir de su natal Ciudad Victoria. Se siente bordado a mano, presume ser comunicador y genio hacedor de figuras y antes de manejar la prensa diez y ocho meses al Benjas como gobernador fue narrador de deportes con Gilberto Marcos cuando todavía despachaba como gerente de la repetidora de Televisa.

Lo que no sabe el actual presidente del PRI estatal es que ante la salida de Sócrates Rizzo donde la comunicación era manejada por Pedro Pablo Treviño del Bosque, su padre -QEPD-, Memito se cansó de vociferar, criticar y acusar de todo al extraordinario amigo y periodista que si alguien sabía de aguacates era el muy querido gordo, no el perfumadito Martínez que presume hasta ahora que siendo el vicegobernador tenía que decirle a Egidio Torre Gobernador por accidente, cómo ponerse la corbata por lo antisocial y torpe del que llegó al poder por el asesinato de su carnal.

Pedro Pablo Treviño es buen chavo, sano, con mente fresca, ideales de vanguardia y academia, calidad de importación que no merece ser sorprendido por barbajanes oportunistas salteadores de caminos que al ver caballo ensillado se les ofrece viaje. De las decisiones que vienen del centro y no puede hacer caso omiso, pues ni modo a cabrestear, pero de los errores que salen de su mente, habrá que cargar con ellos, recordando la memoria del que le advertía de cuidarse de los trepadores sociales.