La Carpeta:
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Peña Nieto llegó con un lenguaje reformador, López llega con uno transformador, por más que quieran parecer distintos, la oferta es la misma.
Carlos Chavarria
diciembre 3, 2018, 7:13 am

En tanto el éxito de la economía, y en consecuencia de la política, se continúe fincando en el petróleo y la mano de obra barata que atrae inversiones, no saldremos de la medianía comparativa en la que estamos.

En cuanto México continúe gobernado por una monstruosa burocracia diletante y anquilosada sin visos de modernidad, no importará la voluntad de ningún presidente para avanzar, menos aún cuando el poder Legislativo no es sino una comparsa del Ejecutivo y el poder Judicial permanece en su afán de privilegiar  los hábitos  de la formalidad en lugar de la justicia.

En el mismo sentido, mientras la marcha del país se reinvente cada seis años a gusto de cada nuevo presidente, con carácter de Tlatoani, la pobreza nunca acabará.

Estamos por iniciar otro ciclo sexenal bajo los mismos pobres principios políticos, la dependencia hacia el petróleo y el más obsceno absolutismo en el poder. El país está expectante de un discurso del nuevo presidente para saber si se derrumba la economía o si permanece, como si unas cuantas palabras hicieran diferencia en el sistema nación inacabado en el que permanecemos, así está de debilitado el país.

Se va un presidente que prefirió proteger a sus corruptos correligionarios, aún a costa de sus afanes reformadores, y llega otro nuevo que también está atado por compromisos con todos los grupos que se definen a sí mismos como la izquierda pero que aspiran a más poder que el de observar a su líder.

Peña Nieto llegó a la silla gracias al gris  “no-hacer” de los dos panistas que lo precedieron, el que llega lo consiguió por el hartazgo ante la corrupción y un sinfín de promesas que, de cumplirse, aruinarían México, y no por un programa convincente.

Peña Nieto llegó con un lenguaje reformador, López llega con uno transformador, por más que quieran parecer distintos, la oferta es la misma.

Fox y Calderón  salieron adelante gracias a un barril de petróleo a  más de 100 dólares, con Peña Nieto se hundió el precio del principal insumo de la economía y del gobierno, no se ve por ningún lado cómo López podrá operar con un petróleo todavía más barato.

Las élites económicas están divididas entre los que fueron privilegiados con Peña Nieto y los que ahora están más cerca de López Obrador.

Peña Nieto se comportó de acuerdo al libreto del FMI  y López amaga con regresar a historias que  romperán con  la tendencia que protege la estabilidad por encima de la inflación.

Somos un país ciclado en el péndulo del tiempo mientras el mundo se mueve a un ritmo impresionante que agiganta nuestras  dependencias y debilidades en todos los ámbitos.