La Carpeta:
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“Siempre venimos aquí como no tenemos mucho dinero para ir a una alberca, pues aprovechamos que no hay vigilancia y metemos a los niños, no nos dicen nada”, expresó un padre de familia que se negó a identificarse.
Staff
junio 18, 2012, 8:54 am

Niños acompañados de sus papás se introdujeron a la gran fuente que se encuentra afuera de los Museos del Noreste y el Museo Metropolitano.

Algunos con la ropa puesta, otros en short, algunos en ropa interior y otros en pañales, el chiste era refrescarse un rato.

“Siempre venimos aquí, como no tenemos mucho dinero para ir a una alberca, pues aprovechamos que no hay vigilancia y metemos a los niños, no nos dicen nada”, expresó un padre de familia que se negó a identificarse.

Incluso, algunos lo tomaron como día de campo, pues mientras se bañaban también aprovechaban para comprar los diversos artículos y comidas que venden algunos comerciantes informales en esa zona que también tiene prohibida la instalación de vendedores.

Pese a que debería de ser una de las zonas con mayor vigilancia, el lugar carece de un solo elemento de seguridad que ayude al control de la gente y evite que estas fuentes sean utilizadas como alberca.

“Nosotros venimos del Distrito Federal y es increíble que se den este tipo de espectáculos, por ejemplo haya esto no está permitido y si la policía los ve, los detienen por faltas al orden público”, señaló Brenda Álvarez, persona que está de visita en la ciudad.

Era sorprendente como algunas de las familias que se estaban bañando hasta cambio de ropa traían.

SIGUE COMERCIO INFORMAL

Hace cuatro semanas, El Porvenir hizo la denuncia pública sobre la proliferación de vendedores ambulantes en la zona del Paseo Santa Lucía pese a que está prohibido.

El municipio de Monterrey se lavó las manos y culpó al gobierno de permitir esta situación puesto que ellos intentaron retirarlos pero guardias de la policía estatal corrieron a los inspectores y el problema prevalece.

Y también la semana pasada se denunció el problema grave que existe sobre la avenida 5 de Mayo entre Juárez y Cuauhtémoc.

Los vendedores se apoderaron de las banquetas y parte de la avenida obligando a la gente a descender de la zona peatonal y poner su vida en peligro de ser arrollados. Además, en las hora pico los conductores tardan más de media hora en salir de este sector del centro de la ciudad ante el grave congestionamiento vial.

// El Porvenir