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Ahí les voy con mi hacha. Ni los legisladores son mansitos porque tienen que responder al partido político que representan ni en el Gobierno del Estado están tullidos.
Chava Portillo
marzo 12, 2018, 7:56 am

Los que piensen que el sábado por la mañana con el abrazo de Acatempan en el Palacio de Cantera entre el gobernador y los fiscales que protestaron ante los diputados se da por terminado el culebrón novelero político está pero bien equivocado.

Ahí les voy con mi hacha. Ni los legisladores son mansitos porque tienen que responder al partido político que representan ni en el Gobierno del Estado están tullidos.

En días pasados explicamos en forma breve lo que redacta el Art. 87 en su fracción V inciso ll y lll dónde trata que luego de auscultar a los aspirantes a ocupar el puesto de fiscal general, el H. Congreso enviará cuatro nombres al Ejecutivo para que éste a su vez, devolverá una lista luego de haber desechado el nombre de uno por no cumplir con el perfil.   ¿Estamos?

Manuel González gobernador envió una lista donde sugiere tres nombres que formaban parte de los cuarenta y pico que soñaban con la silla del policía mayor, pero la ley NO menciona que deberán ser únicamente de los cuatro escogidos por los diputados y ahí es donde la puerca torció el rabo y se creó el enredo, porque no hay que confundir, los fiscales que rindieron protesta ante el pleno camaral y luego presentaron los respetos protocolarios al Ejecutivo, son personajes con experiencia, renombre, solvencia moral y el hecho de fundirse en un abrazo de cordialidad, educación y respeto no significa que este arroz ya se coció y el asunto se irá ante el análisis de instancias mayores como el Tribunal Federal Electoral o la misma Suprema Corte de Justicia de la Nación donde emitirán sentencia de quién tiene la razón de qué color pinta el verde.

Tal vez se ha creado una confusión donde el único perjudicado y perdedor es como siempre Juan Ciudadano, porque los legisladores dicen falsamente que el Poder Ejecutivo desea que la figura del procurador de Justicia no desaparezca para seguir siendo el punto de partida y el gobierno afirma que son los partidos políticos los que desean hacer del fiscal su rehén y que las órdenes y decisiones emanen de las oficinas de los organismos para tener moneda de cambio y realizar intercambios de concesiones.

De la misma manera no logro entender el desconcierto que crean las personas que insisten que Jaime Rodríguez no aparecerá en las boletas electoras cuando la ley es lo suficientemente clara sobre el permiso del que goza el gobernador con licencia hasta por seis meses pudiendo regresar a su puesto: con las cajas destempladas o con la banda tricolor en su maleta, despachando en la misma oficina que Manuel González le reservó en una ceremonia donde colgó el enunciado y regresando en cascada todos a sus puestos que dejaron encargados, menos los que causaron baja definitiva, así de simple.

Lo que sí queda en claro evocando al gran Yogui Berra que murió inmortalizando la sabia frase: esto no se acaba, hasta que se acaba, lo único de los que sí estamos convencidos es que invierno muere en primavera y antes de una semana sabremos quién tenía la razón.