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Aasegurándose alguna nominación al Oscar (como Mejor Música, seguro), Lady Gaga estrena una nueva versión de Nace una estrella, siguiendo los mismos pasos de Barbra Streisand y Judy Garland cuando habían filmado sus propias versiones en 1954 y 1976.
Staff
octubre 12, 2018, 3:22 pm

Hace tiempo que Lady Gaga es una verdadera estrella en el mundo de la música, pero gracias a Hollywood ahora nace una estrella... del cine. Y asegurándose alguna nominación al Oscar (como Mejor Música, seguro), estrena una nueva versión de Nace una estrella, siguiendo los mismos pasos de Barbra Streisand y Judy Garland cuando habían filmado sus propias versiones en 1954 y 1976, sumando ahora también el debut como director de otra estrella, Bradley Cooper.

Y es que mientras Gaga cantaba La Vie en Rose en un evento benéfico, Cooper la fichó para sacar esa estrella cinematográfica que la artista llevaba dentro. Apenas lo vio, sintió una química instantánea con el también actor, contó en entrevista.

La buena sintonía entre ambos se pudo ver, de hecho, en el Festival Internacional de Cine de Venecia donde se presentó la cinta. “Fue un verdadero orgullo estar en Venecia... porque parte de mi familia es de allí y todo fue todo un sueño, porque yo siempre quise ser actriz”, dijo.

El nombre de Lady Gaga es exclusivamente para los fans. En la intimidad, hasta Bradley Cooper la llama Stefani, mientras en el pasaporte figura el largo nombre completo de Stefani Joanne Angelina Germanotta, con la fecha de nacimiento del 28 de Marzo de 1986, en Nueva York.

Desde la niñez cantaba y tocaba el piano, aunque no era tan popular con su excentricidad, cuando a los 11 años se burlaban de ella en el Convento del Sagrado Corazón donde iba a estudiar. Acostumbrada a aceptar las peores críticas, no tuvo reparos en pararse arriba del escenario de diferentes bares, para empezar a cantar en público. Y cuando cumplió los 19, dejó los estudios y se fue de la casa de sus padres en busca de su propio éxito como cantante.

Alrededor del 2006 surgió el nombre Gaga, cuando firmó el primer contrato para grabar un álbum con Def Jam Records, aunque la despidieron apenas tres meses después. Cualquiera en su situación, pudo haber renunciado a su sueño. Pero en su caso, aceptó el desafío de transformarse con espectáculos burleques, bailando en bares con un diminuto traje de baño.

Con el tiempo consiguió un puesto como aprendiz de compositora del sello discográfico Famous Music Publishing que terminó comprando los estudios Sony, donde ella también compuso canciones para Britney Spears, Fergie y las Pussicat Dolls. Fue el cantante Akon quien convenció a otro sello discográfico para que Lady Gaga grabara su propio álbum The Fame. Y poco a poco fue naciendo la estrella que transportó la fama a la música de sus canciones con The Fame Monster, Bad Romance y Paparazzi. Para el 2011 había recaudado más de 200 millones de dólares con su gira internacional, con una fortuna personal que ya superaba los 25 millones. En cine, también había debutado como actriz, con los roles secundarios de Machete Kills y Sin City: A Dame to Kill For, pero con Nace una estrella, definitivamente nace una... de Hollywood.

“El desafío de interpretar a Ally es que, al principio de la película, ella renuncia por completo a sus sueños. Y cuando decidí cantar profesionalmente, yo tenía 19 años, salía a arrastrar mi piano de un bar a otro hasta que conseguía algún trabajo donde pudiera cantar en público. Yo realmente creía en mí. Ally no cree en ella al principio, pero le ayuda su relación con Jack (Bradley Cooper) y el amor que tiene por él. Eso le da vida”, señaló.

“Yo nunca quise ser sensual como otras mujeres. Quería ser original como artista, y supongo que es lo mismo con el personaje de Ally en el cine. Ella navega por su propia carrera, tratando de encontrar un lugar a medida que se transforma”, dijo.

Judy Garland ya había protagonizado su propia película de Nace una estrella con James Mason, en 1954, donde una estrella de cine ayudaba a alcanzar la fama a una cantante y actriz, mientras el alcoholismo lo mandaba a él por la peor montaña rusa del fracaso.

En 1976, Barbra Streisand impuso su propia producción, consiguiendo también en la ficción la popularidad, gracias a la ayuda de una estrella de rock (interpretada por Kris Kristofferson), quien también termina fracasando por el alcoholismo. Y aunque la nueva versión de Lady Gaga es bastante diferente, combina las dos primeras versiones donde Bradley Cooper es un músico que ayuda a subir a la fama a una joven actriz y cantante, mientras su propia carrera cae también por el alcoholismo.

“Con Bradley estábamos tan sincronizados con los personajes que todo se sintió muy real. Teníamos hasta público en vivo cuando cantamos. Fue muy fácil para mí transportarme a ese lugar nuevo, de rol prota­gónico en una película. Me acuerdo muy bien en el rodaje, creo que fue en la última escena cuando Bradley se acercó y me dijo ‘ok, ahora en esta quiero que salgas y te diviertas’. Nunca lo voy a olvidar.

"Realmente sentí como si hubiera estado cantando por primera vez. Fue todo muy especial”, señaló, en referencia a si se sintió diferente cantando como actriz, pues el canto para su personaje era una cosa nueva.

Y, por si no fueran pocas flores las que le echa a Cooper, Gaga dijo que éste es increíble como cantante y que desde el primer momento en el que abrió su boca, parado frente al piano de casa, no podía creer la voz tan increíble que des­prendía el intérprete. “Él me aceptó como actriz y yo como músico. Supongo que se nota en el rol de Jack, en el cine”, expresó, y añadió que lo mejor que tiene (Cooper) como director es la concentración al “estilo ninja” con una visión encuadrada, pero con total espontaneidad, lo que ayu­dó a que Gaga se quitase el miedo.

Esquiva uno de seis cargos de delitos sexuales

Harvey Weinstein consiguió librarse de uno de los seis cargos por delitos sexuales que pesan en su contra, después de que los fiscales decidiesen dejar de lado las acusaciones de una mujer por inconsistencias en sus testimonios. Se trata de la primera victoria judicial de Weinstein desde que este año quedara en libertad bajo fianza tras ser acusado de violación y abusos sexuales por las autoridades de Nueva York. Lucia Evans era una de las tres mujeres cuyas alegaciones fueron utilizadas por las autoridades neoyorquinas para proceder a la detención del productor cinematográfico, cuyo supuesto historial de abusos estuvo en el centro del nacimiento del movimiento #MeToo. Según su testimonio, Weinstein la forzó en 2004 a practicarle sexo oral durante una reunión para discutir un posible trabajo como actriz. El cargo vinculado a su acusación, sin embargo, queda ahora fuera del caso, después de que la Fiscalía y el juez aceptasen hoy retirarlo a solicitud de la defensa. Los abogados de Weinstein alegaron con éxito que durante el proceso se habían ignorado posibles pruebas exculpatorias, incluidos correos electrónicos de Evans que supuestamente demostrarían que la relación había sido consentida. Según la defensa, esos documentos nunca se mostraron al gran jurado que decidió imputar a Weinstein. En declaraciones a los periodistas, el abogado del cineasta, Benjamin Brafman, insistió en que Evans mintió durante la investigación y aseguró que debería enfrentarse a la Justicia por haber cometido "perjurio". El letrado acusó además a los fiscales de haberse precipitado y haber cedido a presiones para arrestar al productor de Hollywood y de solo haber investigado las acusaciones en profundidad a posteriori. Cuando a uno se le vilipendia en los medios, hay prisa por juzgar, lo que es ofensivo para el concepto de justicia y debido proceso", insistió. Además, Brafman denunció supuestas malas prácticas de un detective que participó en la investigación y que, según dijo, ha sido apartado de la misma. Según subrayó, todo lo ocurrido siembra dudas sobre el conjunto del proceso. Cuando una de las acusaciones principales del caso se basa en un testimonio con perjurio es algo muy grande, importante", insistió el letrado, para quien "la integridad de estos procedimientos ha sido comprometida". Por el momento, Weinstein sigue enfrentándose a cinco cargos criminales en Nueva York, vinculados a las acusaciones de otras dos mujeres, y no está claro qué consecuencias puede tener la decisión de hoy. La abogada de Evans, Carrie Goldberg, opinó por su parte que el movimiento de la Fiscalía "no invalida la verdad" de las acusaciones de su clienta y dijo que lo que demuestra es que el sistema de Justicia "necesita ser reformado". La decisión de desestimar los cargos de asalto sexual de mi clienta no dice nada sobre la culpabilidad o inocencia de Weinstein, ni tampoco sobre la consistente alegación de Lucia de que fue atacada sexualmente por la fuerza por Harvey Weinstein", apuntó en un comunicado. Goldberg acusó a los fiscales de haber fallado en su gestión del caso y de haber utilizado a la víctima, abandonándola ahora a su suerte. La gente se pregunta por qué las supervivientes de asaltos sexuales no van al sistema penal. Esta es la razón", recalcó. Weinstein, que en todo momento ha defendido su inocencia, se enfrenta a un castigo máximo de cadena perpetua en caso de ser hallado culpable. Este mes precisamente se cumplió un año desde que The New York Times destapase su amplio historial de abusos sexuales, que incluye acusaciones de ataques y acoso por parte de más de 80 mujeres. Ese pasado se recogió en detalle en otro artículo publicado poco después por la revista The New Yorker, en el que aparecía publicado el testimonio de Evans, entre otras mujeres.