La Carpeta:
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Mauro Guerra, en su eterna miopía, se suma al coro de una bronca que no es suya y de la que desconoce los detalles, por el simple gusto de criticar a quien en las urnas les puso una ejemplar trapeada.
Francisco Tijerina
julio 9, 2018, 11:21 am

“Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.” // William Faulkner

 

Viscerales, inauditas, fuera de lógica, incoherentes, indocumentadas e ilógicas, por decir poco, son las declaraciones del presidente estatal del PAN en Nuevo León, Mauro Guerra, cuando afirma que cualquier municipio querría tener el museo que contra viento y marea el actual alcalde Mauricio Fernández les quiere endosar a los habitantes de San Pedro Garza García.

Las palabras de Guerra se basan en una visión simplista y bastante boba de replicar el posicionamiento de quien en las urnas les arrebató el gobierno de “la joya de la corona”, Miguel Treviño, quien aseguró que si a los sampetrinos no les parece la idea podría derribar los museos que “a la de a fuerza” quiere hacer Mauricio.

Habría que empezar por decir que el museo que pretenden construir en el Parque Rufino Tamayo es una más de las muchísimas imposiciones que Mauricio Fernández ha hecho en San Pedro durante sus gobiernos. Una cosa es ser alcalde y otra un Rey plenipotenciario, pero el edil no lo entiende y le valen sorbete las críticas y cuestionamientos porque para él sólo su palabra vale.

Mauro Guerra, en su eterna miopía, se suma al coro de una bronca que no es suya y de la que desconoce los detalles, por el simple gusto de criticar a quien en las urnas les puso una ejemplar trapeada.

¿Nos puede señalar de bote pronto el dirigente estatal albiazul el número de visitantes que hoy tiene diariamente un museo como “El Centenario” en San Pedro? ¿Sabe cuánto cuesta mantener la operación de un museo? ¿Conoce el beneficio directo sobre la población? Obviamente no, pero el como quiera abre la boca.

Lo más grave es que Mauro defiende a quien dicen, y subrayo el dicen, operó en la elección para que el PAN perdiese San Pedro, a quien encanijado por no hacer su voluntad hizo grandes esfuerzos de todo tipo para desincentivar el voto en la zona popular sampetrina y con ello hacer perder a Rebeca Clouthier que no era su candidata, a quien hizo trizas la larga historia y tradición panista en ese lugar por, como es su costumbre, un simple capricho.

Si Mauro Guerra desconoce esto, entonces desconoce todo.