La Carpeta:
1 de 10
 
.
Staff
marzo 30, 2018, 11:13 am

Como lo dicta la tradición católica, esta Semana Santa, la “Semana Mayor del Año”, fue el motivo principal para que la comunidad regia se reencontrara consigo mismo y con sus seres queridos, ello al vivir de nuevo la pasión y resurrección de Jesucristo.

Y es que, desde el ayuno de los viernes, no comer carne “roja” en estas fiestas, pero sobre todo orar y ser empáticos y pensar el bienestar de su prójimo, fue como en estas fiestas se llevó a cabo esta conmemoración religiosa para la comunidad católica.

A lo que a decir de Monseñor Rogelio Cabrera López, titular de la Arquidiócesis de Monterrey como de Armando Cavazos, coordinador, la comunidad feligreses vive con esmero estos días, donde si bien son tiempos de “guardar” y reflexionar, ayuda a mucho a construir una mejor sociedad.

Dicho ello el Arzobispo regio dijo: “Semana Santa es tiempo de reflexión y compromiso en nuestra misión”

Y es que las fiestas anuales de la Semana Santa, en las que celebramos los misterios de la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo, nos invitan a realizar un profundo acto de reflexión en la vivencia de nuestra fe.

“Cada uno de los días de esta semana, principalmente el triduo pascual, que inicia con la celebración de la Cena del Señor, el jueves santo por la tarde, está marcado con una singular enseñanza, que nos llevará a vivir la máxima fiesta cristiana: la Resurrección del Señor”.

“Durante estos días, quiero invitar a los fieles cristianos a que descubramos la misión por la cual estamos peregrinando en este mundo. El Papa Francisco, en su exhortación apostólica Evangelii gaudium, nos dice: “Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar”.

“Si cada uno de nosotros nos proponemos en estos días santos a destinar un momento para reflexionar en nuestra misión, seguro estoy que encontraremos el sentido de nuestra vida y comprenderemos mejor las situaciones que hemos vivido, aceptando el futuro con la esperanza de que todo lo que acontece en nuestra vida, y en el entorno en que nos desarrollamos, como un claro mensaje de Dios, quien nos invita a aprovechar de la mejor manera el tiempo que Él mismo nos permite vivir en este mundo”.

Además la Iglesia subraya que así se vivió desde la celebración de la Misa crismal, en donde bendice los santos óleos y se realiza la renovación de las promesas sacerdotales de los Presbíteros de nuestra Arquidiócesis.

Donde en la a Eucaristía se realizó en la Basílica de Guadalupe, el miércoles 28 de marzo a las 12:00 del mediodía y mucha gente asistió.

Igualmente se llevan en esto días oficios del triduo pascual, en nuestra Catedral Metropolitana y, como ya es tradición, en algunos de los Centros de Readaptación Social de nuestro Estado.

“Confío en que la participación de los fieles en las celebraciones de esta Semana Santa, será un mensaje que manifestará la fe y la comunión de la Iglesia, y nos comprometerá a seguir cumpliendo con la misión que Cristo mismo nos ha encomendado: proclamar la Buena Nueva a todas las naciones”.

Como ejemplo de este fervor católico, este jueves santo, al ser un buen día soleado y cálido día, desde temprana hora cientos de fieles católicos llevaron a cabo la tradicional visita a los siete templos como parte de la celebración de la Semana Santa.

Ante la presencia de operativos de seguridad iglesias como la Basílica de Guadalupe, la Catedral de Nuestra Señora de Monterrey, La Purísima, Sagrado Corazón, El Roble y otras sedes recibieron a los regios creyentes quienes practicaba su fe equipados con sombrillas, botellas de agua y sombreros, debido a que la más realizaba el recorrido a pie en las iglesias del centro de Monterrey.

Por lo que cientos de personas realizan el popular recorrido de “Los siete templos” desde el Jueves Santo para recordar las paradas que hizo Cristo antes de su crucifixión. Igualmente, la tradición, de origen española, busca recordar a los siete personajes con los cuales se encontró Jesús.

Dentro de estas actividades el Jueves Santo se celebra: La Última Cena. El Lavatorio de los pies, La institución de la Eucaristía y del Sacerdocio y la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní.

En todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una Misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los Sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.

Y en la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce varones, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena.

Entre las Lecturas bíblicas están: Libro del Éxodo 12, 1-8. 11-14; Primera carta del apóstol San Pablo a los corintios 11, 23-26; Evangelio según San Juan 13, 1-15.

Y en la Eucaristía. “Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino. Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por el gran amor que nos tiene, se quedó con nosotros en la Eucaristía, para guiarnos en el camino de la salvación.

Todos estamos invitados a celebrar la cena instituida por Jesús. Esta noche santa, Cristo nos deja su Cuerpo y su Sangre. Revivamos este gran don y comprometámonos a servir a nuestros hermanos”.

Sobre el e lavatorio de los pies el prelado dijo: “Jesús en este pasaje del Evangelio nos enseña a servir con humildad y de corazón a los demás. Este es el mejor camino para seguir a Jesús y para demostrarle nuestra fe en Él. Recordar que esta no es la única vez que Jesús nos habla acerca del servicio. Debemos procurar esta virtud para nuestra vida de todos los días. Vivir como servidores unos de otros”.

Además en la noche en el huerto de los Olivos la Lectura del Evangelio según San Marcos14, 32-42. donde: “Reflexionemos con Jesús en lo que sentía en estos momentos: su miedo, la angustia ante la muerte, la tristeza por ser traicionado, su soledad, su compromiso por cumplir la voluntad de Dios, su obediencia a Dios Padre y su confianza en Él. Las virtudes que nos enseña Jesús este día, entre otras, son la obediencia, la generosidad y la humildad”.

Y es que los monumentos y la visita de las siete iglesias que se acostumbra, después de la Misa vespertina, hacer un monumento para resaltar la Eucaristía y exponerla de una manera solemne para la adoración de los fieles. Donde la Iglesia pide dedicar un momento de adoración y de agradecimiento a Jesús, un acompañar a Jesús en la oración del huerto. Es por esta razón que las Iglesias preparan sus monumentos. Este es un día solemne.

En la visita de las siete iglesias o siete templos, se acostumbra llevar a cabo una breve oración en la que se dan gracias al Señor por todo su amor al quedarse con nosotros. Esto se hace en siete templos diferentes y simboliza el ir y venir de Jesús en la noche de la traición. Es a lo que refieren cuando dicen “traerte de Herodes a Pilatos”.

“La cena de pascua en tiempos de Jesús es de hace miles de años, los judíos vivían en la tierra de Canaán, pero sobrevino una gran carestía y tuvieron que mudarse a vivir a Egipto, donde el faraón les regaló unas tierras fértiles donde pudieran vivir, gracias a la influencia de un judío llamado José, conocido como El soñador”.

Y es que la historia revela que después de muchos años, los israelitas se multiplicaron muchísimo en Egipto y el faraón tuvo miedo de que se rebelaran contra su reino. Ordenó matar a todos los niños varones israelitas, ahogándolos en el río Nilo. Moisés logró sobrevivir a esa matanza, pues su madre lo puso en una canasta en el río y fue recogido por la hija del faraón.

El faraón convirtió en esclavos a los israelitas, encomendándoles los trabajos más pesados.

Dios eligió a Moisés para que liberara a su pueblo de la esclavitud. Como el faraón no accedía a liberarlos, Dios mandó caer diez plagas sobre Egipto.

// El Porvenir