La Carpeta:
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El tema es complejo, doctor Alcocer, como para abordarlo en una simple carta abierta. Pero se lo dejo en plan de sugerencia o de queja, según usted lo vea.
Eloy Garza
septiembre 10, 2018, 4:36 pm

Querido doctor Jorge Alcocer: qué bueno que AMLO lo escogió a usted como próximo Secretario de Salud. Por lo que se, es un profesionista muy reputado de la UNAM. Antes de abordar el motivo de mi carta, le haré una breve digresión personal. Hace años fui a la India. No viajé en busca de experiencias placenteras o espirituales, al menos no de las que ofrece el hinduismo, sino de las que promete la tecnología. Lo que me pasó fue todo una revelación, o más bien, una epifanía. Sobre todo en el campo médico, de la salud.

En Bangalore (como usted sabe, el Silicon Valley de la India, doctor Alcocer), asistí a tocadas underground de rock, visité algunas empresas de software, degusté gastronomía vegetariana Udupi, pero lo más memorable de mi viaje fue estrecharle la mano en el Hospital Narayana, a uno de los más reconocidos cirujanos cardiólogos del mundo que usted sin duda debe conocer: su colega el doctor Devi Shetty.

Una operación a corazón abierto resulta muy cara, doctor Alcocer. Dependiendo del padecimiento, el tipo de hospital, los honorarios del cirujano y los insumos, en México le cuesta al paciente de 250 mil pesos para arriba. Una fortuna. Usted lo sabe mejor que yo. Se supone que el sistema de salud atenúa estos gastos. No es verdad: los prorratea entre los contribuyentes mexicanos, pero el costo sigue siendo alto. Puede enmascararse la erogación echando mano de un seguro de gastos médicos. Sin embargo la medida es engañosa: pagamos por anticipado, o diferido, pero el costo sigue siendo exorbitante.

¿Qué hizo el doctor Devi Shetty en la India para saltarse estos obstáculos que encarecen los servicios de salud? Una cosa que no sucede en México, doctor Alcocer: montar hospitales privados bautizados como Narayana, con economía de escala: comprar los suministros en grandes volúmenes a fabricantes locales en vez de importarlos, operar constantemente (el costo de cada una de sus cinco mil camas es de 40 dólares), rentar los edificios donde están sus hospitales, no comprándolos. Y todo este abaratamiento bajo el más estricto control de calidad. Ahí está la clave, doctor Alcocer. No estamos descubriendo el hilo negro, pero los cirujanos a las órdenes de Shetty trabajan en una precisa cadena de montaje.

Por eso, si en un hospital privado de México se hacen en promedio cuatro o cinco cirugías al día, en los hospitales Narayana, del doctor Devi Shetty, se realizan 40. ¿El costo de una operación sencilla de corazón en el hospital Narayana? 800 dólares. Y con la posibilidad de que el paciente de escasos recursos lo pague a plazos. Por otra parte, doctor Alcocer, su colega el doctor Shetty ha ideado un sistema de financiamiento para pobres, que vende seguros de gastos médicos mayores a partir de mensualidades de un dólar y pólizas muy bajas.

Usted podría pensar, doctor Alcocer, que Shetty es un santo laico, o un filántropo a quien no le interesa ganar dinero. Nada más falso: a Shetty le quedan muy buenas utilidades en sus hospitales, del cual es fundador y dueño del 70% de sus acciones. Los hospitales Narayana cotizan en bolsa, valen mil millones de dólares y son un negocio en expansión.

Doctor Alcocer: ¿Por qué no podemos replicar en México el mismo modelo de negocio que opera en la India? Porque aquí el negocio de unos cuantos burócratas consiste en encarecer el sistema de salud, doctor Alcocer, no en abaratarlo; en gestionar servicios caros, no en democratizarlos; en restringir las patentes y las cédulas profesionales, no en liberarlas; en asociarse con las aseguradoras, no en buscar mejoras opciones para los derechohabientes. El tema es complejo, doctor Alcocer, como para abordarlo en una simple carta abierta. Pero se lo dejo en plan de sugerencia o de queja, según usted lo vea.