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¿Y si todo es una farsa? ¿Y si existe un compló? ¿Cuál es el objetivo esencial de Los Pinos, de los poderes fácticos y de la “mafia del poder”? Impedir que Andrés Manuel López Obrador llegue a la Presidencia de la República. En eso están de acuerdo Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y Ricardo Anaya Cortés. Eso los une.
Jose Jaime Ruiz
marzo 7, 2018, 10:52 am

¿Y si todo es una farsa? ¿Y si existe un compló? ¿Cuál es el objetivo esencial de Los Pinos, de los poderes fácticos y de la “mafia del poder”? Impedir que Andrés Manuel López Obrador llegue a la Presidencia de la República. En eso están de acuerdo Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray y Ricardo Anaya Cortés. Eso los une. ¿La “cacería” en contra de Ricardo es sólo un montaje?

Un montaje donde participan los actores principales que han estado en contra de Andrés Manuel: Carlos Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos, Enrique Peña Nieto, Luis Videgaray, etcétera.

Si se pudo lograr la Estafa Maestra, ¿por qué no el Engaño Perfecto?

En época de aniversarios del PRI, José Antonio Meade no tuvo, en palabras de Carlos Loret de Mola, su “6 de marzo”. Lo que no publicó Carlos es que Ricardo Anaya ya tuvo su 6 de marzo al “romper”, dientes afuera, con Peña Nieto.

José Antonio Meade, que en algunos estados apenas llega al 11 por ciento y en la mayoría de las encuestas apenas registra el tercer lugar, puede ser un cordero de sacrificio. En un escenario fársico, Ricardo Anaya se asume como la ruptura del PRIAN (Vicente Fox, Felipe Calderón, Peña Nieto), lo acosan, pero no lo acusan, lo victimizan desde el poder de Estado, no lo asesinan (como a Luis Donaldo), pero lo tratan, desde una mercadotecnia política, de vender como un mártir. El tejido y la trama convierten en “opositor”, en rupturista, a un joven que ha transado una y otra vez, dos y tres veces, con el gobierno de Peña Nieto.

En una pretendida ópera bufa, la élite política ya se arregló. Meade no sube, Ricardo sube poco y Andrés Manuel se consolida. ¿Qué hacer? Darle vuelo al único que, desde la esperanza de cambio, le puede competir a Andrés Manuel. Montar con Diego Fernández el gran teatro del absurdo para que se haga realidad.

Bajo esta especulación, y dada la pobreza de avance de Meade, amagar contra Ricardo, convertirlo en “opositor”, que diga de Peña Nieto lo que no dijo Luis Donaldo de Salinas de Gortari y encumbrarlo al primer lugar. En la paradoja de 1994-2018, usar a Ricardo como mártir de las acciones del Estado. Gatopardismo reloaded.

En la tramoya de este montaje, Andrés Manuel debe reconsiderar lo que pactaron, hace tiempo y con cálculo preciso, Luis Videgaray y Ricardo Anaya. ¿Mera especulación política? Tal vez. ¿Engaño perfecto? Quizá. Quienes saben del arte de la guerra aseguran que toda agresión es engañosa y que, precisamente, la política sirve para salirse de las trampas. Lo concedo.

¿Quiénes firmaron el Pacto por México? ¿Cuántos de esos actores tienen vigencia electoral? ¿Y si Ricardo Anaya sigue siendo el Plan B de Peña Nieto?