La Carpeta:
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En cascada, Jaime Heliodoro Rodríguez se subió en la nube de la ilusión y se soñó candidato presidencial “independiente” para el próximo primero de julio. Y además, triunfante. La autoridad electoral federal le puso supuestos obstáculos para su debido registro: Centenares de miles de firmas de adherencia o simpatía en 17 entidades federativas, previa muestra de la credencial del INE.
FELIX CORTES CAMARILLO
abril 11, 2018, 8:40 am

Nadie de los que nos dedicamos a observar el comportamiento colectivo de nuestro país, especialmente en eso que llamamos política, pudimos adivinar en qué acabaría el sainete que desató el PRI, con una pésima decisión para las elecciones de gobernador de Nuevo León, postulando a una mujer inepta para el cargo y facilitando así la emergencia del candidato llamado independiente y mal llamado El Bronco para que catalizara el descontento con los partidos políticos y lograse el acceso al palacio de gobierno.

En cascada, Jaime Heliodoro Rodríguez se subió en la nube de la ilusión y se soñó candidato presidencial “independiente” para el próximo primero de julio. Y además, triunfante. La autoridad electoral federal le puso supuestos obstáculos para su debido registro: Centenares de miles de firmas de adherencia o simpatía en 17 entidades federativas, previa muestra de la credencial del INE.

El Bronco acudió a todos los recursos a su alcance; especialmente ajenos. Se comprometió a una cantidad increíble de firmas en su propio estado. Con el apoyo del aparato burocrático del gobierno estatal y con alianzas en otros estados logró superar ampliamente el número de firmas solicitadas por el INE. Hasta aquí todo es información. A partir de ahora, es chisme. El rumor más extendido indica que el aparato del Estado mexicano habría simpatizado con el proyecto del norteño, previendo que ante la ausencia de un buen candidato para enfrentar a Andrés Manuel López Obrador y su inercia de popularidad, El Bronco, disfrazado de populista, le restaría votos al populista tabasqueño. El otro chisme, menos divulgado, es que Andrés Manuel haya pactado con Jaime Heliodoro para que en la recta final declinara y sumara sus votos al de Macuspana. El futuro Presidente le garantizaría una recompensa en su gabinete soñado. Todo esto es chisme.

Pero de pronto viene el registro de los aspirantes “independientes” a la Presidencia de la República y el Instituto Nacional Electoral descubre extrañamente que los tres precandidatos, la señora Zavala, el señor Ríos Piter y el señor Rodríguez, son unos pillos. Los tres incurrieron en pecados mortales de la democracia. Falsificaron adhesiones, duplicaron registros, fotocopiaron credenciales de elector y usaron dineros indebidos para la recolección de firmas. Pero el INE resolvió que hay pillos más pillos que otros pillos y a la señora Zavala le otorga el registro como candidata, pese a las irregularidades de sus procedimientos, y batea a El Bronco y a El Jaguar.

Pero por juegos de la alta política, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación le ordenó al INE que incluya en la boleta electoral para presidente a Jaime Heliodoro, cuyos paisanos en Nuevo León opinan mayormente que no debe regresar al palacio de gobierno, puesto que su desempeño como gobernador ha sido lamentable. Pa’trás los fielders, como en el beisbol. O como dice el Acimichú: Un pasito pa’delante y dos pasitos para atrás.

Lo lamentable de todo este sainete es la falta de respeto que los funcionarios electorales le tienen a los electores, que somos los que pagamos sus nada despreciables sueldos. Su manoseo de los procesos, requisitos, resoluciones y disposiciones dan vergüenza. Pensar que son los mismos funcionarios que tienen bajo su responsabilidad la organización, conducción y llevar a buen puerto las elecciones del primero de julio de este año.

Considerando, desde luego, que van a ser las últimas elecciones presidenciales que los mexicanos vamos a vivir bajo el viejo esquema de la partidocracia y la corrupción.

PILÓN.- La mancha de la violencia delincuencial en Monterrey se extiende como la mancha demográfica. La instalación de cámaras de vigilancia y un C-4 en Apodaca debiera servir de ejemplo a los otros municipios connurbados, como Monterrey y San Pedro, donde ya da miedo ir a cenar a un restaurante.