La Carpeta:
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Es el segundo golpe de esta naturaleza. Recientemente se aplicó un arancel alto a las compras de lavadoras de ropa y paneles de energía solar, afectando, particularmente, a China, Corea y México. En el pasado, el azúcar cubana y la de México sufrieron semejantes destinos.
FELIX CORTES CAMARILLO
marzo 5, 2018, 6:57 am

El presidente Trump acaba de ordenar que se apliquen aranceles del 25 y el 10 por ciento a las importaciones de acero y aluminio, respectivamente, de su país. Desde luego, eso afecta directamente a la economía mexicana; somos el cuarto vendedor de acero a  Estados Unidos. El primero es Canadá, el segundo Brasil y el tercero Corea del Sur; el décimo es Rusia. Los primeros diez países vendedores proveen a la industria norteamericana de más del 80% de lo que necesita.

Es el segundo golpe de esta naturaleza. Recientemente se aplicó un arancel alto a las compras de lavadoras de ropa y paneles de energía solar, afectando, particularmente, a China, Corea y México. En el pasado, el azúcar cubana y la de México sufrieron semejantes destinos.

No todos los políticos entienden las mecánicas de la economía moderna; más bien dicho, pocos le inteligen a este asunto. Generalmente, y así era en el pasado, los aranceles altos para las importaciones de bienes necesarios perjudicaban al país productor y exportador, especialmente si el mercado aportaba opciones varias de proveedores del mismo producto. Cuando no es así, el fenómeno de castigo al productor se revierte en castigo al consumidor.

La cosa es así: Todos los productos norteamericanos que usan para su manufactura acero o aluminio, que se tienen que comprar en otros países, van a subir su precio en el mercado, por lo menos en la proporción del arancel aplicado. El consumidor final de todos esos productos va a tener que pagar más por ellos. De esa suerte, la víctima del castigo al adversario externo se convierte en carga económica para el consumidor local.

La Unión Europea está incómoda y adelanta que impondrá en recompensa aranceles altos a los productos  que Norteamerica le envía: de los pantalones de mezclilla a la crema de cacahuate. El que sufrirá las consecuencias será el consumidor final, y en consecuencia, los productos importados de Estados Unidos van a ser más caros y menos favorecidos por el cliente.

Ya la pagarás, Donald Trump, ya la pagarás, cuando tus electores se den cuenta de que el tiro ha pegado en su propio pie. Y eso será en el mismo año en curso.

PILÓN.- Lo que ha caracterizado a la más reciente etapa de la campaña de Andrés Manuel López Obrador ha sido la inclusión de personajes impresentables como candidatos acompañantes, como Napoleón Gómez Urrutia, que con los millones de dólares que puede aportar a la campaña de su jefe bien puede comprar el fuero de una senaduría plurinominal. Los ejemplos abundan, pero el más añejo es el del empresario regiomontano Alfonso Romo, caballista de abolengo que tenía su rancho hípico por el rumbo de mi casa en Monterrey.

Andrés Manuel ha insistido en el perfil nítido y limpio de Alfonso Romo y lo presenta como un ejemplo indudable de su buena disposición hacia la clase empresarial mexicana. Así lo presentó en Monterrey,  donde repitió que Romo será el jefe de su variopinto gabinete.

Los señores del dinero regiomontano están muy lejos de identificarse con el señor Romo, quien tiene en su historial actos de fraude, especulación y lavado de dinero que le han redituado cantidades millonarias que aportarán bríos y recursos a la campaña de Andrés Manuel.