La Carpeta:
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El propio Taibo II reconoció que quizá dijo algo impronunciable en horario para todo público: “Me pasé de lépero… Pero si algo conquistamos este último julio es el derecho a llamar las cosas por su nombre: los ladrones, ladrones; los traidores, traidores; los enmascarados, enmascarados; los culeros, culeros. Por lo menos lenguaje y claridad”.
Federico Arreola
noviembre 29, 2018, 7:12 am

“Los niños comienzan a pronunciar groserías cuando cumplen 6 años, o incluso antes. Tendemos a decirlas entre el 0.5 y el 0.7% de la veces, lo que equivale a decenas de palabrotas al día. Es posible que usar groserías nos haga parecer maleducados, pero podría tener algunos beneficios: desde hacernos más persuasivos hasta ayudar a aliviar el dolor. Estudios muestran que decir groserías puede incrementar la efectividad de un mensaje y hacerlo más persuasivo”. Artículo de la BBC

Aclaraciones

1.- No conozco a Paco Ignacio Taibo II.

2.- Si lo conociera, no me caería bien.

3.- Pienso que le caigo mal, aunque quizá me estoy dando demasiada importancia porque el tipo, probablemente, no sabe nada acerca de mi existencia.

Hechos

1.- El señor Taibo II es un gran escritor. Así, de plano.

2.- Es un hombre que ha entregado su vida a sus tres pasiones: (a) la literatura, (b) la promoción cultural y (c) la lucha política absolutamente desinteresada para lograr que México tenga un gobierno de izquierda, algo que Taibo II, y millones como él, han logrado este 2018.

3.- Taibo II es un lépero, pero bastante ilustrado.

4.- En tanto intelectual y aun artista, Paco Ignacio Taibo II se expresa con absoluta libertad y le tiene muy sin cuidado si sus palabras ofenden o no a la gente decente.

4.- Por su oficio, el de escritor, que ejerce con excelencia; por su amor a los libros, y porque es un hombre honesto —decir groserías no es delito, claro que no— Paco Taibo II está más que calificado para dirigir al Fondo de Cultura Económica, que es la editorial más importante en nuestro país.

Definición

Meterla doblada: En algunos países, entre ellos México, tal expresión literalmente significa introducir el pene plegado a la mitad, es decir, se trata de una proeza en mi opinión imposible inclusive para los magos de la acrobacia. O sea, es una broma y como tal debe tomarse.

¿Qué demostró Taibo II al presumir que la mete doblada?

Simple y sencillamente que es mexicano, ya que habla como los mexicanos de su generación, y de la mía —soy 7 años más joven que él—, un lenguaje bastante vulgar que, asústense los exquisitos, escandalícense las refinadas, sigue de moda: juro que eso de “te la metí doblada” lo escuché a un niño poco mayor que mis nietos un día que los llevé al Chuck E. Cheese’s ubicado en un centro comercial de Santa Fe, que tiene excelentes juegos, pero donde se comen las peores pizzas del mundo. ¿Me escandalizó que un chamaco de 10 años de edad se expresara tan groseramente? Un poquito, sí. Pero me calmé pensando: “Es un mexicano, y así somos en este país”. No tiene sentido ir contra las tradiciones: y presumir que uno es capaz de joder al otro hasta de una manera físicamente imposible, es una de ellas.

Es decir, Taibo II cumple el requisito

El de la nacionalidad era el único requisito que le faltaba por llenar al brillante —y si quieren, para no discutir, muy majadero escritor.

Es decir, como había dudas Taibo II tenía que demostrar que es mexicano. Ya no las hay: él es uno de los nuestros.

A mí me convenció su “¡se las metimos doblada, camarada!” expresado en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

¿Es un lépero? Pues sí, pero mejor un tipo ordinario y culto que un jactancioso sin cultura como Carreño Carlón

El propio Taibo II reconoció que quizá dijo algo impronunciable en horario para todo público: “Me pasé de lépero… Pero si algo conquistamos este último julio es el derecho a llamar las cosas por su nombre: los ladrones, ladrones; los traidores, traidores; los enmascarados, enmascarados; los culeros, culeros. Por lo menos lenguaje y claridad”.

Así son los artistas, provocadores y malhablados. Así hay que aceptarlos porque, es la verdad, cuando se ponen serios nos regalan grandes cosas, como alguno de los libros de Taibo II.

Personalmente creo que mejor un grosero ilustrado y que ama los libros como Paco Taibo II que un burócrata marrullero, maquiavélico, sucio y cómplice de tantas atrocidades como el hombre que dirigió al Fondo durante el gobierno de EPN, el tal José Carreño Carlón, en cuya biografía solo destaca el hecho de haber sido mandadero de Carlos Salinas de Gortari.

En fin, el Fondo de Cultura Económica debe ser una institución extraordinariamente sólida para no haber muerto de desprestigio durante el periodo de Carreño, al que Antonio Navalón llama, con toda justicia, Carroña.