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Donald Trump está protegiendo uno de los intereses más importantes de su gobierno: la relación con Arabia Saudita.
FELIX CORTES CAMARILLO
noviembre 20, 2018, 8:39 am

No es la primera vez que el gobierno de Estados Unidos difiere de las conclusiones de investigaciones que conduce la CIA, uno de sus instrumentos más poderosos y aparentemente capaces de investigación en todo el mundo; esta vez, sin embargo, raya en los bordes del escándalo mayor.

La CIA ha concluido y ha informado al presidente Donald Trump que tiene indicios positivos en el sentido de que el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salman, dio la orden para ejecutar y desmembrar a Jamal Khashoggi, un periodista saudi que se había exilado en Estados Unidos y trabajaba para un periódico de Washington, desde cuyas páginas criticaba al gobierno que virtualmente encabeza Bin Salman. Jamal Khashoggi había acudido al consulado de Arabia Saudita en Estambul para un trámite relacionado con su intención de desposar a su novia. El periodista no salió del consulado.

La autoridad turca entregó una grabación macabra, realizada por la propia víctima, que detalla la tortura y asesinato del periodista. En una entrevista, el domingo pasado, con la cadena de televisión Fox News, que editorialmente se inclina a apoyar a Donald Trump, el Presidente afirmó que no había escuchado esa grabación porque le parecía demasiado gruesa.

El Departamento de Estado había salido al quite el sábado afirmando que las conclusiones de la CIA sobre la muerte del periodista eran inexactas.

El choque entre la Casa Blanca y su organismo de inteligencia mundial, la CIA, son fáciles de explicar. El presidente Trump está protegiendo uno de los intereses más importantes de su gobierno: la relación con Arabia Saudita, el país petrolero más importante del mundo.

Pero no se trata solamente del energético. Los saudíes son un aliados importantes en las aventuras bélicas de Estados Unidos en Oriente Medio, ya sea la guerra en Yemen o la ofensiva contra Iran. Arabia Saudita es, además, un importante cliente para la industria bélica de Estados Unidos. Como si esto fuera poco, el señor Kushner, yerno de Trump, tiene unas relaciones personales intensas con el príncipe heredero.Unas relaciones que se interpretan como de negocios. Negocios grandes.

De esta manera, el presidente Trump no va a aceptar que el príncipe heredero está involucrado en el asesinato. Acepta, sí, que media docena de agentes de la inteligencia de Bin Salman sean juzgados y condenados, muy probablemente, a la pena de muerte. Pero nada más que eso.

Son puros cuentos que hay por ahí.

PILÓN.- Mala, pésima señal se envió ayer con el cierre por parte de la autoridad de Estados Unidos del cruce fronterizo de San Ysidro, en Baja California, sin duda, uno de los más cruzados en el mundo entero, durante tres horas. Claro, se trataba de impedir a toda costa el paso forzado y violento de los migrantes centroamericanos empeñados en llegar a toda costa a la tierra prometida. No sé quién lo hizo, pero sé quién la va a pagar: México.