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La disputa por la candidatura a gobernar el estado no es una pugna local, es una colisión nacional y la ruptura que mantiene Zeferino Salgado contra Margarita Arellanes es una fractura que se prolonga a la figura del líder nacional, Gustavo Madero. Al romper con Margarita, Chefo rompe con Madero y con su proyecto a la Presidencia de la República.
Jose Jaime Ruiz
febrero 11, 2015, 6:51 am

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Reducir el conflicto del PAN a Nuevo León es perder la óptica nacional. La disputa por la candidatura a gobernar el estado no es una pugna local, es una colisión nacional y la ruptura que mantiene Zeferino Salgado contra Margarita Arellanes es una fractura que se prolonga a la figura del líder nacional, Gustavo Madero. Al romper con Margarita, Chefo rompe con Madero y con su proyecto a la Presidencia de la República.

Como siempre, el Grupo San Nicolás prefiere mantener su estatus político y sus intereses a velar por los intereses mayores y aquí el interés de Gustavo Madero es construir su candidatura a la presidencia, para lo cual es necesario ganar y mantener las gubernaturas del PAN. Madero descree que Felipe de Jesús Cantú sea el candidato idóneo para derrotar al PRI en las próximas elecciones. Felipe de Jesús no le garantiza la victoria a Madero y su candidatura iría cuesta arriba en el peso estadístico de los votos porque Margarita tiene casi tres años haciendo campaña y Cantú iniciaría muy abajo de Ivonne Álvarez y con el estigma de que se convierta no en ese político independiente que manifiesta ser, sino en un candidato-títere de Zeferino Salgado.

Chefo siempre ha sostenido que los liderazgos del PAN son regionales y que el CEN y el presidente del partido deben de adecuarse a esas fuerzas para sostenerse. La hipótesis de Zeferino funcionó en el pasado, pero el PAN de hoy no es el PAN de ayer, ni siquiera es el PAN de la Neocúpula. El enfrentamiento entre Gustavo Madero y Zeferino Salgado podrá ascender si otros liderazgos (Raúl Gracia, por ejemplo) se suman a la disidencia de Chefo en contra de Madero.

Hasta ahora, Gustavo Madero respetó lo que los liderazgos, a través de la Mesa Nuevo León, acordaban política y electoralmente. Madero no rompió los acuerdos, quien los rompió fue Chefo desde una insurgencia que, repito, no queda en el ámbito local. Si Madero se dobla ante el chantaje de Zeferino, el mismo liderazgo de Madero quedará en entredicho y su proyecto de recuperar la Presidencia de la República para el PAN lo marcará como un presidente de partido débil. Gustavo ya le ganó a Felipe Calderón, Gustavo ya le ganó a Margarita Zavala, Gustavo ya le ganó a Ernesto Cordero, ¿perderá Madero con Zeferino?

El nuevo video de Margarita Arellanes, confrontando su administración municipal con la administración municipal de Felipe de Jesús Cantú, es la muestra más fehaciente de la ruptura propiciada por Zeferino Salgado. Rotos los amarres, Margarita tiene que reforzar sus correas de transmisión con Pepe Serrano y Víctor Pérez, al menos, pero también acudir a los panistas que se sienten agraviados por el manejo del PAN como propiedad privada (ahí están las críticas de José Luis Coindreau en contra del Grupo San Nicolás).

Al reventar la Mesa Nuevo León, Chefo reventó cualquier acuerdo posterior y se erigió como el mayor enemigo panista en Nuevo León de Gustavo Madero, quien siempre ha propugnado por una política de composición, no por una política de conflicto. Chefo no sólo ha reventado los acuerdos locales, por extensión, revienta el proyecto nacional que tiene Gustavo Madero para el Partido Acción Nacional: arm wrestling