Sin ti, no podré vivir jamás.

Sin ti, Los Panchos

“Nos veremos en la corte” es la respuesta que los gobernadores de quince estados de la Unión Americana han enviado al presidente Trump ante su declaratoria de emergencia nacional que le permite disponer de fondos federales para financiar el muro. Los legisladores demócratas y un creciente número de republicanos consideran la decisión del presidente ilegítima y basada en la presunción de una crisis que no existe, y que según Trump es provocada por la invasión de indocumentados del Sur, que él considera criminales y narcotraficantes.

Cualquiera que haya estado en la frontera en estos días hubiera visto que la invasión parecería mucho más la peregrinación de adultos mayores ciudadanos norteamericanos y canadienses que visitan la frontera para recibir tratamiento médico y dental, o comprar medicamentos a precios notablemente más baratos que en sus países. No todos están cubiertos por los beneficios de la asistencia médica gratuita. El fenómeno es una de las muchas manifestaciones de la interdependencia de los dos países que se está viendo afectada por la histeria del presidente norteamericano ante una inexistente crisis.

En todo caso, la vida en la línea fronteriza se ha visto afectada por los intempestivos actos que perjudican el movimiento comercial en los dos lados de la línea.

Por eso es poco probable que la desesperada maniobra de Trump tenga éxito. Ayer ya se habían acumulado más de sesenta demandas en una docena de estados para impulsar a la Cámara de Representantes y al Senado a desconocer el supuesto estado de emergencia que le permitiría a Trump tomar de los fondos dedicados a la defensa para construir su famoso muro que, de sólida construcción de concreto, ha venido debilitándose al nivel de una valla de alambre.

Lo cierto es que la única esperanza para una salida a la molesta situación es la postura de los legisladores de los Estados Unidos. La administración de López Obrador no ha sentido en los tres meses que tiene en el ejercicio la mínima intención de pronunciarse ante la política racista del presidente norteamericano. Ya no se diga tomar una actitud de valentía y dignidad ante el país más poderoso del mundo; ni siquiera una declaración de crítica o de condena ante los frecuentes ataques verbales.

Aquí nos tocó nacer y aquí nos tocó vivir. Ni vamos a mudar nuestro país a ningún lado ni los norteamericanos se irán de aquí. Hay una clara interdependencia económica, cultural, social, racial entre los dos países. Donald Trump no lo va a entender nunca.

PILÓN.- El gobierno de Pedro Sánchez en España ha decidido adelantar las elecciones para el 28 de abril, disolver el Parlamento y jugarse el futuro del Partido Socialista Obrero Español en un país catalizado por el separatismo catalán y marcado por una división política profunda. A ella le apuesta la izquierda española, en lo que será un referendo para el joven político a ocho meses de haberse hecho de la presidencia, a lograr que la oposición de la derecha no logre concretar su unidad que llevaría a la alternancia de los partidos Popular, Vox y Ciudadanos, que con una propuesta de reducción de impuestos procura ganar los votos de la clase media y media baja, mayormente afectadas por la crisis del poder adquisitivo. Sánchez requiere ganar a mayoría en el Senado, que es la entidad encargada de hacer valer un artículo de la Constitución que garantiza la unidad territorial española y echa por tierra el afán independentista catalán.