En los tiempos del “Despacito” de Luis Fonsi solo hubo una canción que pudo hacerle sombra: “Shape of You”, de Ed Sheeran. Ahora, dos años después, el inglés cierra el episodio de “Divide”, el disco en el que está “Shape of you”, con los últimos coletazos de la macrogira que inició en 2017. Han sido dos años de éxito y algunas polémicas, además de una boda secreta con su amor del instituto.

Dos estilos diferentes, pero pegadizos, el reguetón machacón de Luis Fonsi y el pop suave de Ed Sheeran, tomaron los campos de batalla en los que se lucha por conquistar a la Generación Z: Youtube y Spotify. En la plataforma de vídeos, el de “Despacito” fue el más visto, seguido por el de “Shape of you”. Y en Spotify, el tema más reproducido fue el del británico, seguido del de Puerto Rico.

Puede que el éxito de Sheeran quedase un poco eclipsado por el “Fenómeno Despacito” en 2017, pero el cantante sigue llenando salas, recintos y parques. Su carrera se mantiene y su ejército de fans acude en masa a sus llamadas. Lejos de la estética que suele rodear a los cantantes de pop, Sheeran ha transcendido el “efecto canción del verano”.

Sobre todo tras conocerse el enlace secreto del cantante con su novia Cherry Seaborn, a quien conoce desde el instituto, que ha desvelado recientemente el tabloide británico The Sun. Según indican tuvo lugar en la finca que tiene el artista en Suffolk, solo con 40 invitados y antes de Navidad.

EL FENÓMENO PELIRROJO.

Edward Christopher Sheeran, su nombre completo, nació en Halifax, una ciudad inglesa de pasado industrial. Vino al mundo en febrero de 1991 y ya desde pequeño hacía sus pinitos con la guitarra.

Con el sueño de vivir de la música, en 2008, después de dejar los estudios, se mudó a Londres donde empezó a tocar en pequeños bares. Su álbum de debut llegó tres años después, en 2011, de la mano de Atlantic Records. Se llamó “Plus (+)” y tuvo buena acogida entre crítica y público. Al año siguiente, Sheeran ganó dos premios Brits Awards, a mejor cantante en solitario masculino y estrella revelación del año.

“Multiply”- o “x”- fue su segundo trabajo. Se publicó en 2014 bajo el mismo sello y consiguió ser número en uno de ventas en diversos países como Estados Unidos, Alemania, Reino Unido o Suecia, entre otros.

El tercer single que lanzó, “Thinking out loud”, le dio fama y visibilidad en todo el mundo. El fenómeno pelirrojo se afianzaba en el mundo de la música comercial.

El tres de marzo de 2017 lanzó su último trabajo de estudio hasta la fecha, “Divide (÷)”, en el que se encuentra el éxito “Shape of you”.

Con la salida de este álbum comenzó una gira que le ha llevado por todo el mundo durante dos años. El final del tour lo marcará, por ahora, un concierto en Ipswich, en Reino Unido, el 26 de agosto.

Antes, Sheeran llevará su guitarra y su música a Brasil, Argentina, Sudáfrica, Corea del Sur, Japón, Hong Kong, Malasia, Francia, Tailandia, Italia, España y Portugal, entre otros países.

Con este mastodóntico tour, el inglés ha vapuleado el record de venta de entradas. En 2018, se convirtió en el artista más taquillero de las últimas tres décadas, superando los cuatro millones de entradas vendidas, según un informe que elabora cada año el grupo de investigación Pollstar.

ÉXITOS Y ALGUNA QUE OTRA POLÉMICA.

Sin embargo, no todo ha sido luz en la carrera del cantante. Él mismo ha reconocido en entrevistas que pasó por etapas en las que había abusado de sustancias.

El artista contó en una entrevista en ITV, un canal de televisión británico, que en un momento dado se vio cayendo en los escollos de la fama sobre los que la gente lee. “Yo nunca había tocado nada. Empecé a deslizarme en eso y, por eso, decidí tomarme un año libre”, comentó. Ahora asegura tener una vida alejada de los abusos.

Otro tropiezo de Sheeran tuvo lugar en 2017, cuando protagonizó una campaña solidaria. En marzo de ese año, el británico fue a Liberia de la mano de la ONG Comic Relief para apoyar el desarrollo de los niños del país e hizo un vídeo que se difundió meses más tarde.

El Fondo de Asistencia Internacional para Estudiantes y Académicos de Noruega, un grupo que analiza anualmente campañas solidarias, dijo que el vídeo perpetuaba estereotipos y promovía la idea del “salvador blanco”. También acusó a Sheeran de acaparar el protagonismo.

Si bien el grupo reconoció que la intención del cantante era buena, aseguró que la manera no era la correcta y que abordaba la pobreza desde una visión simplificada y poco efectiva a largo plazo.

La campaña de financiación a la que pertenecía el vídeo consiguió recaudar 110 millones de dólares para varias causas, según un artículo del New York Times.

Y las polémicas no acaban aquí. El año pasado, Structured Asset Sales (SAS), la compañía que posee parte de los derechos de la canción de Marvin Gaye “Lets get it on”, demandó por 100 millones de dólares al cantante por plagio. Según dicha compañía, Sheeran copió melodías, harmonías, la línea de bajo y tempo, entre otras características, del tema de Gaye en “Thinking out out loud”.

Los herederos de Edward Townsend, coautor de “Lets get it on”, ya habían denunciado en 2016 al cantante, que negaba cualquier tipo de plagio. Aquel tema se resolvió fuera de los tribunales con un acuerdo confidencial.

En enero de este año, un juez estadounidense rechazó la petición de Sheeran de desestimar la acusación de SAS, por lo que tendrá que resolverse en los tribunales.

Esta no era la primera vez que alguien acusaba al inglés de plagio. El año pasado, otros dos compositores, los australianos Sean Carey y Beau Golden, lo demandaron por copiar “casi nota por nota”, según recogía The Independent, la canción “When I Found You”. También en este caso, las tres partes llegaron a un acuerdo.