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Superembrión en la marcha feminista

– ¿Qué hace un héroe como tú en la marcha feminista?

– Represento a Embriorey, la Sultana embrionaria del Norte, doy fe de las batallas que nos esperan al nacer en este valle de lágrimas.

– Qué melodramático.

– Es que mi mamá ve mucho cine mexicano.

– ¿Qué opinas del gran número de asistentes que se congregan en Colegio Civil y colman las principales avenidas de la ciudad?

(Superembrión se distrae dando autógrafos a niños y chicas con pañuelo verde, éstas lo abrazan, lo besan, se toman selfis con él, el héroe se acomoda de nuevo en la placenta que lo alimenta, se acicala un poco y al fin responde):

– Definitivamente es la marcha más grande que yo recuerde desde los años 70. Estoy electrizado.

– ¿Estás a favor del aborto?

– Estoy a favor de la libertad de las mujeres para decidir sobre sus cuerpos.

– Tu postura es potencialmente contraria a tus propios derechos, atenta contra la vida de los microhabitantes de Embriorrey.

– Un día naceremos y necesitamos de mujeres fuertes, recias, mujeres que nos cuiden, nos protejan y velen por nuestros derechos, de otra manera naceremos esclavos, seremos como cualquier cháchara sin valor, es mejor no nacer. Por cierto, el concepto de vida/muerte no existe en mi mundo.

– ¿Qué conceptos manejan en su defecto?

– Sentido/sin sentido de ser.

– Comprendo, la vida para ser vida tiene que tener sentido o no es vida. Existencialismo, humanismo.

– La existencia es reacia a los dogmas impuestos, a las teorías en boga, a los sistemas filosóficos o religiosos más prestigiados. La vida sin sentido es la peor forma de muerte. Y esta, mi querido flaco, no se impone a través de leyes ni juicios sumarios. Obligar a alguien a dar a luz contra su voluntad es un crimen de lesa humanidad. Eso hizo el Congreso de NL, es violación tumultuaria.

– Yo creía que tu presencia en estas calles es una conquista de los diputados que con la reforma antiaborto dieron personalidad jurídica a gente nonata.

– Esa es una aberración jurídica que nos agrede.

– ¿En qué sentido lastima tu dignidad y tu integridad una ley que supuestamente se modificó para protegerte?

– Nos equipara a los nacidos vivos. Nos carga con sus tremendas responsabilidades. Dentro de Embriorrey las embrionas están muy temerosas de venir a un lugar donde serán tratadas como no ciudadanas, como apéndices subordinados de los machos, sin capacidad para modelar su destino, regular su sexualidad. Siervas sexuales, máquinas reproductoras. Yo mismo soy embrión/embriona, somos una mayoría muy poderosa. Pero temo nacer porque inmediatamente me etiquetarán con ropaje azul o rosa. Falsas dicotomías. Qué ridículo, qué patético. Por eso afirmo que esa ley es perversa.

– Claro y contundente.

– En mi universo brilla la razón, la armonía y la democracia. La igualdad y la equidad entre embriones es ejemplar. Nos hiere la fealdad, la mentira y la opresión.

– ¿Quieres agregar algo más?

– Vamos apoyar todas las acciones de inconstitucionalidad para tirar las reformas a la ley que nos obligan a nacer aún que nadie nos quiera, a ser sujetos que poco o nada valen en esta sociedad brutalmente desigual.

– Pero los diputados se devanaron los sesos para elaborar esa ley…

– Los diputados no se devanaron nada, no pensaron en las consecuencias jurídicas ni sociales de su legislación, en los graves predicamentos éticos en que nos han metido, sólo levantaron su mano y vendieron su voto al mejor pastor, digo al mejor postor que les aseguró un escaño en el cielo de la inmortalidad histórica. No hay tal. Malbarataron el futuro de miles de seres a cambio de un plato de lentejas.

– Los diputados pretenden garantizar la vida, tu vida.

– La vida a secas no nos sirve de nada. ¿Qué vida es esa si al nacer tenemos que respirar este aire sucio, sufrir este pésimo transporte, soportar la burocracia, ver cómo los líderes políticos y religiosos de este país ingrato protegen a los curas pederastas que han violado miles de niños, con tantas matanzas a diario.

– Algo más que quieras agregar.

– Que los diputados reconozcan su error y pidan perdón a las feministas, nuestras madres por elección, no las madres cursis y sumisas, que reconozcan su monumental engendro ante la opinión pública, que luchen por ellas, por nosotros y por un mundo laico donde valga la pena nacer y vivir.

– Gracias, ojalá que así sea.

Fin de entrevista.

Fuente:

Vía / Autor:

Joaquín Hurtado Pérez

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Autor: lostubos
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