¿Así nomás?

En el Foro Nacional para la elaboración del PND (Plan Nacional de Desarrollo) se da la abolición por decreto de la política neoliberal desde Palacio Nacional. Absurdo decir que una teoría se termina (o empieza, para el caso) por decreto. Tal vez (y solo tal vez) en los libros de historia o de economía los periodos puedan dividirse —arbitrariamente, en muchos casos— en corrientes de pensamiento económico, pero ni siquiera en ellos se antoja posible que los cambios hayan sido inmediatos. Las teorías conviven en la práctica durante cierto tiempo; la evolución de las mismas se traslapa. Así, ni en la teoría ni en la práctica, las políticas se acaban por decreto.

Si Andrés Manuel considera que se tiene que terminar las políticas públicas de corte neoliberal, tiene que sentar al menos las bases de la política que la va a sustituir. Que conste, para ello no basta nombrar a su programa de gobierno “posliberal”.

De pesadilla en pesadilla

Se acabó la “pesadilla” del neo-liberalismo —aunque ya vimos que no; ahora inicia la del populismo, que ha demostrado ser mucho peor. Hace 20 años alguien más en Latinoamérica había decretado el fin del “neoliberalismo”. Hoy ya sabemos cómo se desenvolvió esa trama; su “fantasma” se “aparece” en forma de pajarito para susurrar a Maduro… Podría causar risa, pero la realidad de la peor crisis en el haber de Venezuela no deja espacio para risa alguna.

Confusión enorme de términos (y de políticas)

Milton Friedman, el máximo exponente del neoliberalismo, pugnaba por desaparecer los programas sociales como estancias infantiles, centros de cuidado para personas con necesidades especiales (educación para menores, 3ª edad, personas con discapacidad), y el estado de bienestar. La idea era dar el dinero de forma directa a las personas para que ellas contrataran a instancias privadas las cuales brindaran el servicio de educación y cuidado. Viendo que dar el dinero era un incentivo perverso (no necesariamente se gasta en lo que se debería gastar) y tendía al populismo, ideó mejor dar vales para que se tuvieran que contratar los servicios requeridos. Vales para escuelas, estancias infantiles, etc. Lo cierto es que, a la fecha, ni siquiera con vales ha funcionado al 100% la propuesta neoliberal de Friedman. Pero esa es otra historia…

Así, ¿alguien se habrá atrevido a comentarle a Andrés Manuel que su propuesta de política social es absolutamente neoliberal? No hay nada más neoliberal que cancelar programas sociales públicos y otorgar recursos directamente a las personas.

La cereza en el pastel: la precarización laboral y, con ello, las primeras en ser despedidas son ellas. No nos equivoquemos: en la mayoría de los casos, cuando una mujer trabaja, se debe porque busca mantener o mejorar el ingreso del hogar. Con la desaparición de las estancias guarderías, se vuelve a vulnerar su derecho a un trabajo digno y, lo que es peor, en muchos casos a obligarlas a dejarlas en casa sin mayor cuidado o no tener la capacidad económica para llevar a sus hijos a la misma estancia porque ya no le alcanza.

Y, ahora, ¿a quién le echaremos la culpa?

Si ya se acabó el neoliberalismo, ¿quién será ahora el culpable de que la administración no da y el país no funcione? López Obrador fue claro, tajante y fulminante: el neoliberalismo se terminó. Así que lo que veamos de hoy en adelante, ya no podrá ser achacado al mal pasado…

Pero más allá si esté en fase terminal o se haya terminado, lo cierto es que con la partida del neo-liberalismo se lleva de la mano a la inversión.

Y además le ayudan. Muestra de ello, es la actitud de Rocío Nahlé de cancelar la Cumbre de la Alianza Energética México-Alemania, solo porque según ella apoya la reforma energética del sexenio pasado. Su decisión vislumbra una enorme ceguera para considerar energías del presente.

Alemania es el primer productor de energías limpias en el planeta, así como de dispositivos para crearla. El objetivo de la cumbre no era ensalzar o denigrar la reforma energética mexicana, era incentivar el crecimiento del uso de las energías limpias en nuestro país. Tal vez la secretaria prefiere la “tecnología” soberana de utilizar carbón para generar energía eléctrica en lugar de la tecnología alemana para producir energía limpia. ¡Se me olvidaba!: nada que suponga importaciones (ni siquiera de conocimientos). Esa la tónica de este gobierno…

Tal vez, porque prefieren comprarle el carbón al senador de Morena Armando Guadiana (concesionario de minas carboníferas), para hacer electricidad. Vale recordar que el carbón es la forma más contaminante de producir energía, también que esta “tecnología” soberana, es inglesa de finales del siglo XIX.

Momento de gobernar, sin hacerle al menso

Sí, sin lugar a dudas el mejor comunicólogo desde la silla presidencial es Andrés Manuel. Sin resquicio de duda, sus mañaneras es un constante y reiterativo recordatorio de que sigue en campaña y que sus dichos conforman una nueva realidad nacional. Aunque esa realidad se sostenga en: “yo tengo otros datos”.

Nadie puede negar la importancia que tienen las mañaneras para que López Obrador comparta sus mensajes, filias y fobias.

Pero gobernar no se hace desde un atril, ni desde las mañaneras y tampoco decretando que ciertas políticas están vivas o muertas. Lo anterior se hace con hechos, en la práctica y construyendo un verdadero estado de bienestar.

Tanto para la práctica como para la teoría futura que contendrán los libros de historia, ya es momento de gobernar.

@maloguzmanvero