No le he estudiando aún, tampoco lo he consultado con mis amigos juristas, presumo, sin embargo, que la diputada federal Tatiana Clouthier no es elegible para la gubernatura de Nuevo León porque, más acá de su residencia particular en San Pedro Garza García, su “residencia” electoral se lo impide. En el principio de elección de representación proporcional, Tatiana tomó protesta como diputada federal en la zona de Sinaloa, Circunscripción Primera. En todo caso, su representación es sinaloense y podrá optar por ser candidata de Morena a la gubernatura de Sinaloa, no de Nuevo León. Verificaré, ratificaré o me corregiré.

En el supuesto de que Clouthier esté impedida en el 2021 para ser candidata a gobernadora por Nuevo León, las fichas cambian y se reacomodan. El factor Andrés López Obrador va ser determinante para estas elecciones intermedias. Lo más probable es que Morena se consolide y la marca AMLO se imponga.

Polvo de aquellos lodos

Hay tres precadidatos naturales en el PRI. El diputado local Francisco Cienfuegos; el alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza; Ildefonso Guajardo, exsecretario de Economía. Todavía no sabemos con quién va ir el ala política del excandidato al Senado, Jorge Mendoza.

El problema para Paco Cienfuegos y para Adrián de la Garza es su pasado. Su relación orgánica con el exgobernador Rodrigo Medina de la Cruz los señala… para mal. No sé realmente si Adrián quiera ser gobernador o de una u otra manera desee volver a la procuración de justicia, a encabezar la Fiscalía General de Nuevo Léon. Paco sí quiere la gubernatura y puede conseguir los recursos para buscarla, su problema es doble, como letra escarlata o sambenito portaría la pésima marca PRI y su relación con Medina de la Cruz.

Ildefonso Guajardo tiene todas las relaciones del mundo, Medina de la Cruz no atrajo KIA a NuevoLeón, esa fue una labor de Ildefonso. Guajardo es un experto para atraer inversiones y, por tanto, provocar empleo y, por tanto, favorecer la certeza económica y social. El problema de Poncho es que no es todo-terreno, se le dificultan la marginalidad citadina y el campo, lo suyo son las negociaciones de altura. Está a tiempo para dejar de ser un desconocido en Nuevo León entre las diversas capas sociales y convertirse en un personaje imprescindible en la vida pública del estado. Su precampaña de “cubículos”, de academia, le ayudan poco.

¿Tiene posibilidades el PRI de llevarse la gubernatura de Nuevo León? En estos momentos, no, y parece que tampoco en 2021.

Pero qué necesidad…

El PAN, después de la derrota de Felipe de Jesús Cantú a la alcaldía de Monterrey, no tiene candidato y, tal parece, no lo necesita. Los dueños del partido, el alcalde de San Nicolás de los Garza, Zeferino Chefo Salgado, y el exsenador Raúl Gracia, están mejor sin gobernador blanquiazul. En la repartición de los panes, lo que les interesa es mantener San Nicolás, recuperar San Pedro, diputaciones locales y federales, regidurías. Ser “oposición” es más redituable para ellos. Tampoco dejarán que se postule el senador Víctor Fuentes, ya lo hicieron a un lado. ¿Tendrán que poner candidato o candidata? Sí. ¿Ganarán? No.

Baila, baila Morena

El gobernador Jaime Rodríguez Calderón no tiene vida política después del 2021, pero sí influirá en las elecciones. Su secretario de Gobierno, Manuel González, aún cree que el Bronco apoyará su candidatura y conseguirá las siglas de Morena para su causa, se equivoca rotundamente. Manuel no será candidato ni del Bronco ni de Morena. Es tiempo de que el Bronco se sincere con Manuel.

Alejada la candidatura de Tatiana Clouthier, se esperaría que la delegada federal, Judith Díaz, asumiera la candidatura de Morena. Es muy difícil, en Morena-NL desprecian a la expanista Judith: no sería una candidatura incluyente sino de imposición. Díaz viene de perder sus elecciones al Senado frente a Samuel García, de MC, y frente al panista Víctor Fuentes. Judith no sumaría votos, le restaría a Morena. ¿Es necesario?

Morena carece de “personajes” en Nuevo León. Partido nuevo, hasta ahora convergen en él todo tipo de políticos y políticas, algunas intachables, como Claudia Tapia, y muchos, los “demasiados muchos”, reprobables. Para avanzar, Morena tiene que echar mano de otras personas que no tengan cola (comprobable) de corrupción y que sean aceptables para la sociedad regia y nuevoleonesa.

Si la alcaldesa de Escobedo, Clara Luz Flores, quiere la gubernatura, tendrá que renunciar al PRI. Es tiempo de quitarse esa polilla que la disminuye. Clara Luz es bien vista por dos personajes esenciales del gabinete de Andrés Manuel: Alfonso Durazo y Olga Sánchez Cordero. En una mañanera reciente, López Obrador tuvo un desliz verbal: llamó a Clara Luz “exalcaldesa”. ¿Por qué? Ya la hacía en el gabinete, al menos eso le habían informado. No sucedió porque el futuro de Flores apunta a la gubernatura.

El coordinador ejecutivo del Gobierno de Nuevo León, y representante del estado ante la federación en la CDMX, Waldo Fernández, también puede ser una opción de Morena para la gubernatura. Político incluyente, conservador como lo quieren los regios, liberal como desea la izquierda, también da la talla para Morena. Hasta ahora Waldo es un “desconocido” en gran parte de Nuevo León, no así en las redes sociales donde hace un trabajo intenso y creíble. Tiene tiempo para tener presencia y peso en el estado.

¿Cuál es el problema de Clara Luz y Waldo? Su cercanía con el Bronco. Jaime Rodríguez Calderón es tóxico. ¿Podría ayudar el Bronco a estos dos cuasi ya precandidatos? Sí, en lo oscurito y de lejecitos. Si uno o los dos optan por la gubernatura, tendrán que romper –así sea dientes para afuera– con el Bronco. El Bronco, como el PRI y el PAN, es una pésima marca electoral en Nuevo León.

En la imaginación política, sin embargo, Morena podría tener el team perfecto: Clara Luz Flores a la gubernatura y Waldo Fernández para la alcaldía de Monterrey si y sólo si acepta esta ecuación Waldo.

Coda

El senador Samuel García es el precandidato natural de Dante Delgado, también del gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro. Chivo en cristalería, Samuel no es la opción para Nuevo León en el 2021. Sería prolongar el desastre que hizo Rodrigo Medina de la Cruz y hace y seguirá haciendo Jaime Rodríguez Calderón. El estado no soportaría más ruinas. Los próximos años le darán serenidad y madurez a Samuel. Este no es su tiempo.

De darse su candidatura, ¿cuál sería su divisa? “Yo sí voy a meter al Bronco a la cárcel”, en efecto, no como el Bronco con Rodrigo Medina, donde falló un gol hecho: lo tenía, era suyo… y lo dejó ir.

La mala administración del Bronco ya entró en la boleta electoral del 2021.

ruizjosejaime@gmail.com

@ruizjosejaime

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