Un grupo de investigadores de la NASA descubrió, mediante datos de la nave espacial Cassini, la composición de cinco lunas diminutas ubicadas en y cerca de los anillos de Saturno.

La información de los sobrevuelos más cercanos de Cassini al planeta revelaron que las superficies de las lunas están cubiertas con material de los anillos de Saturno, y de partículas heladas que salen de Encelado, la luna más grande del “gigante de gas”.

“Los atrevidos y cercanos sobrevuelos de estas extrañas lunas nos permiten observar cómo interactúan con los anillos de Saturno. Estamos viendo más pruebas de cuán extremadamente activo y dinámico es el sistema de anillos y la luna de Saturno”, dijo la líder de la investigación, Bonnie Buratti.

El nuevo estudio confirma que tanto el polvo como el hielo de los anillos se acumulan en las lunas incrustadas dentro y cerca de los aros. Los científicos determinaron que las superficies lunares son porosas.

Lo anterior corrobora, aún más, la hipótesis que señala se formaron en múltiples etapas conforme el material del anillo se asentaba en núcleos más densos que podrían ser restos de un objeto de mayor tamaño al que se rompió.

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), señala que la porosidad podría explicar la forma de los nuevos satélites, similares a ravioles, con material pegado alrededor de los ecuadores.

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