Fotografía tomada al suplemento Club Tec // El Norte

Los estudiantes del Tec de Monterrey no recuerdan la expulsión de los jesuitas del instituto. La mayor escuela de derecha del país estuvo “contaminada” por las ideas de izquierda en la década de los 70’s. No expulsaron: las autoridades educativas bajo la férrea ideología de Eugenio Garza Sada fueron mucho más allá, extirparon.

Jean Meyer lo describe sucintamente en un artículo de nexos: “…mientras tanto, México había conocido el 2 de octubre. Jesuitas y alumnos suyos participaron en el movimiento. Dos estuvieron en el comité nacional de huelga; otros auspiciaron un movimiento en Monterrey. La ‘familia imperial’ (Garza Sada) decidió, en consecuencia, sacar a los jesuitas de la universidad y del Tecnológico, después de esta ‘traición de clase’. En marzo de 1969 el P. Provincial viaja a Monterrey y resiste al arzobispo Espino y a Eugenio Garza Sada; devuelve sus casas al patronato, los jesuitas se quedan al lado de los pobres y de los universitarios”.

Error histórico, la Compañía de Jesús fue sustituida por los Legionarios de Cristo en la élite regiomontana.

Casi cuatro décadas después, bajo la torpe guerra del expresidente Felipe Calderón, fueron abatidos Jorge Mercado y Javier Arredondo por parte de las fuerzas armadas mexicanas. Así lo describió La Jornada en su momento:

“Los estudiantes Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo abandonaron la biblioteca del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) a los 00:38 minutos del sábado 20 de marzo, y siete minutos más tarde fueron abatidos a balazos frente a la puerta de su escuela.

“De acuerdo con fuentes militares, los muchachos fueron confundidos con sicarios debido a que momentos antes de que ellos salieran del campus del ITESM, los soldados habían sostenido un enfrentamiento con presuntos delincuentes que trataron de darse a la fuga y supuestamente se habrían internado en el Tecnológico.

“El rector del ITESM, Rafael Rangel Sostmann, narró que dos días después del asesinato, cuando ya sabía que los dos jóvenes que habían muerto en los accesos del campus eran estudiantes de excelencia, fue a su oficina para verificar minuto a minuto qué habían hecho (Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo), de dónde venían, qué hicieron, quién los vio por última vez.

“A las 22:30 horas del 19 de marzo, un profesor los vio por última vez y a las 00:38 del sábado 20 dejaron de escribir en su computadora en la biblioteca. A las 12:45 inició la balacera, dijo Rangel Sostmann.

“La noche del 19 de marzo, los soldados sostuvieron un enfrentamiento con sicarios, debido a que como había ocurrido desde dos días antes, grupos de delincuentes cerraron vialidades de la capital neoleonesa y ello desembocó en un choque armado.

Mientras, Mercado Alonso y Arredondo Verdugo estudiaban para los exámenes trimestrales en su especialidad, y estaban a las 00:38 en la biblioteca de su escuela porque en época de pruebas ésta da servicio de día y de noche.

“A las 00:40 horas, la balacera se había desatado en el cruce de avenida Eugenio Garza Sada y Luis Elizondo. Los soldados seguían desde tres kilómetros atrás varias camionetas sospechosas: Yukon, Armada y una pick up. Desde las unidades los soldados fueron tiroteados y comenzó la persecución.

“A las 00:45 horas, Mercado Alonso y Arredondo Verdugo ya habían abandonado la biblioteca y se dirigían a descansar a una de las casas de alojamiento para estudiantes. En ese momento, una camioneta militar chocó con la Yukon, que estaba blindada; los ocupantes de una de las camionetas subieron al puente de un paso a desnivel y desde ahí dispararon contra los militares.

“Según las versiones recabadas, dos de los sicarios bajaron de la Yukon y se introdujeron al ITESM arrojando granadas. Supuestamente los militares abatieron a dos hombres que creyeron les habían disparado. Un día después se sabría que eran Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo.”

Hace unos días leímos en Proceso:

“La manipulación de la escena del crimen de dos estudiantes del Tec de Monterrey, uno de ellos saltillense, habría buscado ser ocultado por aspiraciones del mando militar en la región, sostuvo Alejandro Garza y Garza, exprocurador de Nuevo León.

“Este testimonio es parte del documental Hasta los dientes, dirigido por Alberto Arnaut, que fue presentado ayer en la Cineteca de Nuevo León.

“En la entrevista realizada al exfuncionario de Nuevo León, él asegura que desde primera instancia ellos conocieron que los militares habían sembrado armas a Jorge Mercado y Javier Arredondo, estudiantes de excelencia del Tec de Monterrey, hace ya ocho años.

“Garza y Garza afirmó que tras conocer que los militares se habían equivocado al matar a los alumnos, la milicia habría buscado ocultar sus errores, ya que Cuauhtémoc Antúnez, comandante de la Séptima Zona Militar, aspiraba a un ascenso dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional.”

¿Y dónde quedó Cuauhtémoc Antúnez?

Ahora el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador le corrige la plana al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa y pide disculpas a través de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. La gran disculpa llega tarde, pero llega en la voz de Olga:

1.- “A nombre del Estado Mexicano les ofrezco una disculpa pública por la violación a sus derechos en el marco del uso excesivo de la fuerza, por el que fueron privados de la vida sus hijos Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, por elementos del Ejército Mexicano.”

2.- “Por la violación a sus derechos de acceso a la justicia y de conocer la verdad sobre los hechos ante los constantes obstáculos de las autoridades encargadas de impartir justicia, les ofrezco una disculpa pública por el daño a la imagen, el honor y la buena fama de Jorge Antonio y Javier Francisco, derivadas de las falsas imputaciones de diversas autoridades del Estado Mexicano y por la alteración de la escena de los hechos.”

3.- “Quiero decirlo de manera clara y tajante: Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo eran estudiantes de excelencia del Tecnológico de Monterrey, no sicarios.”

El evento propició que activistas estudiantiles se treparan, y usaran, al activismo ambiental, como la morelense Indira Kempis, quien se aprovechó de sus relaciones con ongs y movimientos como Pueblo Bicicletero para hacerse de una imagen y llegar al Senado a través de Movimiento Ciudadano.

En una historia diametralmente opuesta, las balas también abatieron la magistral carrera académica y directiva de Rafael Rangel Sostmann, quien en todo momento apoyó a sus estudiantes. Sus 26 años como rector del Tec fueron interrumpidos en 2011, el siguiente año del terrible acontecimiento. Hombre recto en su rectoría, fue sustituido. Rafael, un tipo decente como pocos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.