“Nada envalentona tanto al pecador como el perdón”
William Shakespeare

Yo la neta sí quiero que los españoles nos pidan perdón.

Pero no los reyes por la conquista, sino los condenados de Gas Natural o Naturgy o como le quieran decir a la empresa que brinda el servicio de gas doméstico en Monterrey y diversas ciudades del país, porque de verdad se pasan de lanza.

Y no es de ahorita cuando a la brava y nomás porque dicen se los permite el contrato, “estimaron” el consumo en lugar de tomar lecturas de los medidores y dispararon los recibos a precios estratosféricos.

Nada mensos, los descendientes de Hernán Cortés hicieron la tropelía en zonas de personas de escasos recursos, es decir, se ensañaron con los que sabían no se podían defender, porque ni tienen el dinero para hacerlo, ni pueden dejar de trabajar para hacer filas de muchas horas para solicitar una aclaración.

Todo fue un plan con maña para embolsarse millones de pesos en unas cuantas semanas.

A las quejas que procedieron les dijeron que en el próximo recibo les bonificarán, pero eso sí, “por lo pronto brínquele pagando el recibo como viene”… en pocos, contados casos, hicieron ajustes, pero la mayoría silenciosa, la del abnegado pueblo mexicano, simplemente pagó y siguió sobándose el lomo, sin importar que para ello tuviesen que privarse de otras cosas.

No es de ahora, los españoles tienen 21 años que llegaron a Monterrey (nadie me platica, los conozco perfectamente bien pues les di servicios), y la historia ha sido la misma desde su arribo: abusos, abusos y más abusos.

Te cobran lo que quieren, te atienden con la punta del pie en sus sucursales, no hay criterio, tolerancia o apoyo, simplemente es “pagas o te corto” y sus empleados carecen de facultades (de trabajo, que conste) para hacer absolutamente nada; sus cajeros automáticos nunca funcionan.

Hace tiempo me agregaron al recibo un servicio que nunca pedí. Tuve que hacer mil y un peripecias para convencerles que me lo enjaretaron y aunque lo intentaron de todas las formas posibles, no me dejé, hasta que por fin me cancelaron y sólo me bonificaron un mes de los cobros indebidos que hicieron por años.

Tengo la fortuna de contar desde siempre con extraordinarios amigos españoles que son mis hermanos. Ni ellos, ni nosotros, padecimos los abusos de la conquista y creo que el perdón es un asunto individual que se hace desde adentro, no en forma de un acto público.

Sin embargo los regiomontanos sí padecemos los abusos de unos españoles que se creen hijos de Hernán Cortés y que a cambio del gas, de nuestro gas, nos cobran el oro y el moro.

A esos sí, les exijo que nos pidan perdón y más que eso, se pueden quedar con él, siempre y cuando aprendan a comportarse con respeto, a dar un servicio de calidad a un precio justo, a comportarse como lo que presumen, una empresa moderna, pero sobre todo ética y socialmente responsable.

ftijerin@rtvnews.com

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