Por Félix Cortés Camarillo.

Agrupémonos todos

en la lucha final,

y se alcen los pueblos con valor

por la Internacional

Eugène Poittier, La Internacional

Sí, ciertamente, estos tiempos de ahora ya no son los de antes.

Hubo un tiempo en el siglo antepasado cuando el surgimiento del capitalismo hizo nacer en paralelo a la clase obrera, comenzó también la lucha de clases y el primero de mayo se convirtió luego, con la matanza de los mártires de Chicago, en la fecha emblemática de esa lucha. A finales del siglo 19 la canción del francés Poittier se convirtió en el himno internacional de todos los trabajadores del planeta, de suerte que tiene su versión en cada idioma y adecuada a cada país donde los trabajadores luchaban por sus derechos, el trato igualitario y el salario justo.

En 1892 la Segunda Internacional, esto es la unión de los partidos socialistas de entonces, la adoptó como su himno. En 1910 el mismo organismo en su Congreso de Copenhague la hizo el himno oficial de los trabajadores. En 1919 Vladimir Ulyanov, conocido como Lenin, la convirtió en el himno nacional de la Unión Soviética, y así prevaleció hasta 1944.Fue durante muchos años la música de fondo de las manifestaciones del primero de mayo, especialmente aquellas en las que la lucha por los derechos obreros seguía siendo el alma de la fiesta.

Todo eso ha pasado a la historia, si no es que en México el primero de mayo no pasó de ser una fiesta de mantas con la leyenda “gracias señor Presidente”, puesto que se asumió siempre que los avances laborales de los trabajadores eran graciosa concesión del gobierno, equivalente a que el sistema proporcionaba la organización sindical patrocinada, en la forma de la CTM, la CROM y cualquier otro formato de sindicato disciplinado.

Mañana, día primero de mayo, ni siquiera hay algo que agradecer: ayer, por cien votos a favor, dos en contra y dos abstenciones la reforma laboral fue aprobada en lo general en el Senado.

La prisa no obedece a la necesidad de democratizar el movimiento sindical, depurar al de Pemex y combatir el sucio truco del outsourcing, que es una de las normas más viles de la explotación del hombre por el hombre.

Esta subcontratación, ampliamente fomentada por el Estado, permite a los patrones deshacerse de todo compromiso social con los trabajadores, privándolos de seguridad social, de toda prestación que durante años les fue dado con cuentagotas a los trabajadores. El primero de mayo es una burla a la clase trabajadora. Especialmente la mexicana.

Lo único que le interesa al gobierno de la cuarta república es llenar el requisito que el Congreso norteamericano le ha impuesto para aprobar la versión light del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos y Canadá.

Lo demás será una forma más de decirle “gracias señor presidente” a quien no ha podido ni va a poder incrementar la actividad económica, el empleo, el consumo y el progreso de nuestro país.

PILÓN.- Lo bueno es que ya sabemos que el aeropuerto de Santa Lucía será capaz de igualar lo que prometía el de Texcoco, dentro de cincuenta años. Por lo pronto, y desde ayer, ya tenemos primera piedra, como si fuera un encendedor.

felixcortescama@gmail.com

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