Por Verónica Malo Guzmán.

“Tal vez amar es aprender a caminar por este mundo. Aprender a quedarnos quietos como el tilo y la encina de la fábula. Aprender a mirar. Tu mirada es sembradora. Plantó un árbol. Así, yo hablo porque tú meces mis follajes.” Coda. Octavio Paz

“La luna de miel la vamos a tener… ¡toda la vida!” Dicho en ¡Hola! Por los felices novios Enrique y Angélica después de la boda

Aviso ¿clasificado?

Ayer jueves, en sus redes sociales, Peña Nieto anunció: “Hoy ha concluido legalmente nuestro matrimonio, deseo que le vaya bien siempre y que tenga éxito en todo lo que emprenda. Angélica, muchas gracias por todo”.

Para algunos, fue señal de que el amor se acaba (José José); para otros, final de una pésima telenovela, donde quien más perdió —pero también más tendría que relatar en un futuro próximo— es Angélica Rivera.

Lo cierto, es que el anuncio en cuestión deja ver el tamaño de frívolo patán que siempre ha sido Peña Nieto. Un aviso de muy mal gusto, donde él piensa queda como caballero. Nada más lejos de la verdad.

Basta recordar las fotos de EPN con la modelo Tania Ruíz en diciembre pasado en Madrid. Ese sí fue el verdadero anuncio y el aviso certero de que había acabado su relación con Angélica. Y como fue con muchas antes de ella y será con muchas después…

El amor se acaba… las novelas también

Es posible haber estado enamorado y con el paso del tiempo descubrir que la rutina, los engaños, los años sin una verdadera comunicación, dejan el corazón asolado, quejándose, buscando —sin saberlo— otro amor. Podría ser el caso de Peña Nieto. Sin embargo, muchas cosas hacen suponer que Angélica Rivera no fue la excepción, sino la norma.

Más aún. Que en esta trama no hubo amor y solamente fue un engaño. (¿Habrá habido realmente boda por lo civil?) Una telenovela que vendió muy bien —sin lugar a dudas—, pero telenovela al fin. Una farsa que demostró el poco respeto —y la ligereza— de EPN hacia el país, hacia Angélica Rivera, hacia las mujeres en general. Engañar al “contratarla” para interpretar un papel de relleno, ni siquiera dejándola brillar cómo lo logró en la pantalla chica.

Una comedia donde no hubo final feliz, ni siquiera una trama interesante. Por si fuera poco, donde la actriz permaneció muda en la mayor parte de las escenas. Las pocas veces de su participación, se acotaron a una pésima/triste representación de la mujer enojada por su casa y aquellas donde prestaba su brillo y apostura a la blandengue figura de Peña Nieto.

Es una grosería y burla al país (bien orquestada, pero una más), haber realizado un “show” para conseguir votos, para aparentar la familia perfecta, el matrimonio ideal. Así pasó por la presidencia, aparentando una formalidad cuando en realidad, no le importó nada nuestra patria… y así la entregó.

Lentes de sol

Algunos medios aplauden su foto en el mar con su hija y sus gafas de sol, así como el comunicado en cuestión, llamándole “conmovedor mensaje”.

No señor. Ni conmovedor, ni verdadero. Enternecedor hubiera sido que no permitiera el golpeteo a Angélica por la Casa Blanca. El “esconderse” detrás de ella resultó patético.

Que se entienda. Ultimadamente, podría hacer de su vida un sayo o ser de la “jet-set” (si fuera dinero bien habido). Sin embargo, su mensaje retrata parte de la realidad nacional, donde a la mujer, no deja de ser un artículo de compañía, un trofeo de belleza, un escudo en tiempos de guerra. Una escultura que no habla, ni decide, pero todo el mundo admira. No es un tema baladí la cosificación de la mujer. Tampoco considerarlo “conmovedor”. Por si fuera poco, ese es el mensaje de un padre a sus hijas: véndanse, aunque no quieran. Aunque solo sea un contrato de oropel…

No es superfluo el considerar a la mujer un objeto, lo cual conlleva otras ofensas hacia las mujeres como puede ser ignorarlas, abusar de ellas y/o pegarles. Ese tal vez, sea el mayor problema, verlo tan natural y correcto.

Burla absoluta

Si trasladamos la actuación del matrimonio a los demás aspectos del sexenio, se podría deducir que sufrimos una burla absoluta, donde lo importante eran las apariencias y no las realidades.

Así solo fue una pantomima el apoyo a su candidato. La envergadura del NAICM, fue soslayada con tal de no ser perseguido. La reforma educativa fue un “pulso” de fuercitas con Elba Esther, con quien hoy, ha perdido.

Prefirió el viaje, las playas y la ignominia a defender propuestas y proyectos que hubieran mejorado a nuestro país. No lo olvidemos, Peña Nieto no hizo NADA por defender lo importante.

En su burla, en otro mensaje, nos podría decir: “Gracias por participar; gracias por la disposición por creer en mí, cuando todo, absolutamente todo, fue algo peor que una telenovela”.

Las segundas partes

Dicen que las segundas partes no son buenas. Pero hay excepciones. Quizá esta sea una de ellas, pues la que tiene ahora todo que contar es La Gaviota: la profundidad del engaño, el trato recibido, quienes fueron y vinieron durante su vida en Los Pinos y cuánto le (y nos) significó eso. ¿Lo hará?

Ojalá sí; ojalá no. No, porque nos distraeremos nuevamente con eso y no con descubrir y castigar las complicidades y corrupciones sustantivas de lo que fue eso gobierno. Sí, para saber la extensión del cinismo y frivolidad que permeaba los pasillos de la casa presidencial.

Mientras tanto, duele. Pero no su vida amorosa; total sobre el “corazón” no se manda. Pero sí la burla de no haber hecho nada por defender las reformas estructurales, el NAICM, a su candidato. Ha preferido la “no persecución” y pasar de escándalo en escándalo de la farándula, para no ser recordado en la traición de las cosas sustantivas.

Y eso es lo más decadente y mediocre y deplorable del planeta. Tuvo todo para cambiar a bien, para crecer el país y lo tiró a la basura. Finalmente la naturaleza imperó sobre la institución y su frivolidad ganó.

Su legado debería ser la ignominia por no defender en lo que muchos creímos. Y qué es la ignominia sino pasársela de tabloide en tabloide. @maloguzmanvero