La circulación de trenes de carga dentro del área metropolitana de Monterrey es un problema tanto para automovilistas como para urbanistas, además de que compromete seriamente los planes de movilidad metropolitana.

El estudio del Plan de Desarrollo Ferroviario de Nuevo León 2011-2020 determina cinco ejes problemáticos que influyen en la comunidad: severas demoras en el flujo del tránsito vehicular, pérdidas de horas-hombre, colisiones a vehículos, pérdidas de vidas humanas y contaminación. Cumplir los objetivos de este programa de desarrollo ferroviario beneficiará a 3.5 millones de habitantes de la zona metropolitana.

El Gobierno de Nuevo León y los directivos de Ferromex y Kansas City Southern de México firmaron en el 2016 una carta de intención para la terminación del Libramiento Monterrey y la construcción del Libramiento Lobos-San Juan, de 21 y 18 kilómetros, respectivamente, para sacar de la mancha urbana el paso del ferrocarril. Como parte de esta carta intención, también se acordó la reubicación de los patios del ferrocarril, por lo cual la empresa Kansas City Southern de México liberará los terrenos que se encuentran sobre la avenida Manuel L. Barragán, los cuales pasarían a ser asimilados por el Gobierno de Nuevo León.

La industria regiomontana apoya el proyecto de sacar de la circulación algunos trenes de carga que cruzan de paso por el área metropolitana de Monterrey, pero se opone a retirar todas las corridas, ya que muchas empresas reciben materia prima a través del ferrocarril.

Jesús Francisco López Molina, Director de Relaciones Institucionales de la Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León (CAINTRA), calificó como un proyecto positivo y bueno el sacar al tren de la ciudad: “Es un proyecto noble que finalmente detonaría un nuevo polo de desarrollo a beneficio de la población de Monterrey en general”. Descartó que este proyecto sea preocupante, señalando que han comenzado a revisar los pormenores con las autoridades estatales y con los concesionarios correspondientes.

Actualmente la zona industrial de Monterrey es muy rica en operación ferroviaria, teniendo la CAINTRA registradas más de 500 empresas que regularmente reciben ferrocarril en la mancha urbana. “Desde las pequeñas y medianas empresas que reciben un par de vagones cada semana, hasta grandes industrias que reciben un par de trenes por día”, precisó.

López Molina, detalló que, el libramiento Lobos-San Juan permitirá que 20 trenes de carga que cruzan de paso por la zona metropolitana de Monterrey salgan del área metropolitana. De concretarse esta salida de 20 trenes de carga, quedarían 10 corridas que dan servicio a las empresas regiomontanas.

“Una de las principales preocupaciones de CAINTRA es que ninguna empresa que actualmente recibe ferrocarril se les limite el servicio, es decir que continúen con su servicio regular… Porque de no hacerlo, aparte de las indicaciones de complejidad operativa y de incremento en costos para la industria, tampoco es deseable para la ciudad”.

Si una empresa deja de recibir ferrocarril, la carga o materia prima que reciban, tendría que continuar moviéndose y sería por carretera, lo cual de acuerdo a López Molina sería un tráfico no deseado para la ciudad, pues implicaría más tráfico, más cantidad de camiones de carga por el área metropolitana y mayor contaminación: “Un solo tren con 100 vagones moviliza 75 toneladas por cada vagón, lo que daría un total de 7 mil 500 toneladas, lo cual equivale a más de 220 camiones, lo cual no hace sentido”.

Otros de los factores preocupantes para la CAINTRA, es la calidad y continuación del servicio.

“Nos preocuparía muchísimo que, en el proyecto de reubicación, por la nueva geografía que tengan los patios de ferrocarril, pues algunas de las empresas se tengan que ver limitados sus horarios de servicio, limitar o ampliar los tiempos de respuesta operativa del ferrocarril, o inclusive tuvieran que limitar la capacidad de vagones que pudieran estar recibiendo”.

El directivo de la CAINTRA pidió que ninguna empresa que recibe ferrocarril se quede sin el servicio, que el servicio se garantice y que, a pesar de la reubicación, siga habiendo la misma calidad, con mucha continuidad operativa y con tiempos de respuestas iguales o mejores con los que ya se cuenta.

Para perjudicar lo menos posible a la industria en cuanto a los factores antes mencionados, López Molina dijo que lo ideal es tener una muy adecuada planeación para que se tome la infraestructura adecuada.

“Cuando hablamos de una reubicación de patio, por consecuencia el patio tiene que rehacerse en otra zona, tiene que ser un patio muy eficiente, tiene que tener vías que conecten a las principales zonas industriales de la ciudad. Esas vías las podemos hacer con suficientes pasos a desnivel para que el ferrocarril pueda transitar de forma completa sin ninguna restricción y con mucha seguridad para que pueda convivir con el transporte cotidiano de los ciudadanos”.

La CAINTRA espera que con la salida de algunos trenes del área metropolitana no existan repercusiones económicas para la industria, reiterando que, si se realiza este proyecto con la infraestructura adecuada, garantizando el servicio que actualmente se da, sin limitar los horarios a la industria en cuanto a servicio ferroviario, la repercusión sería cero.

“Es lo que estamos solicitando, que tengamos un proyecto que considere la competitividad de la industria y que no la afecte para no existan costos adicionales por este proyecto”.

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