La CAINTRA Nuevo León reveló este jueves que el sector empresarial teme recesión  ante una actividad económica desacelerada y un entorno negativo, según expresa Adrián Sada Cueva, presidente de este organismo.

El líder empresarial dijo que las cifras del primer trimestre del año nos muestran una actividad económica débil en el país.

Y aunque esta es una situación “normal” en los inicios de cualquier administración, el contexto internacional y diversos factores internos provocan que se tenga que reaccionar de forma rápida para evitar una mayor debilidad en la economía.

“Entre los factores que se observan como señal de debilidad, se encuentra la estimación oportuna del PIB, la cual indica un crecimiento general de 0.2% para el primer trimestre del 2019.

“El avance estimado está muy por debajo del 0.6% pronosticado por algunos organismos privados y, del alcanzando el año anterior. No obstante, es similar al 0.3% del arranque de la administración anterior”.

Así es que  al revisar el mercado interno y externo del país, motores de la economía, se observa un importante sesgo a la baja.

En el caso del sector externo, se continuó perdiendo impulso en el primer trimestre del año, donde las exportaciones en general avanzaron un 1.6%. Este resultado contrasta con el 12% alcanzado en el mismo periodo de 2018.

En el caso del motor del mercado interno, el indicador de confianza del consumidor permaneció en niveles récord durante el primer trimestre, no obstante, esta confianza no se ha traducido en las ventas de las tiendas departamentales o en la compra de vehículos, en ambos casos se registran menores ventas de acuerdo con las cifras de la ANTAD y la AMIA. Además, la inflación, que había mostrado signos importantes de recuperación, se encuentra presionada al alza y durante la primera quincena de abril se ubicó nuevamente fuera del objetivo deseado por el Banco de México.

“En la parte del sector público aún no se percibe un esfuerzo por impulsar el gasto. Por ejemplo, es de gran preocupación el deterioro de la inversión pública que presenta una caída del 13% al tercer mes del año. En específico, se han dejado de invertir más 118 mil millones de pesos si comparamos las cifras con lo presentado un año atrás”.

Ante la clara desaceleración de la economía, la Cámara, al igual que otros organismos como la OECD, ha ajustado sus pronósticos de crecimiento del PIB y del empleo a la baja. Mientras que en el año estimábamos un crecimiento de 2.0%, ahora anticipamos un avance de 1.6% para el cierre de año.

“En el caso del empleo, consideramos que el país agregará 610 mil puestos de trabajo y no los casi 700 mil que esperábamos a principios del 2019. De igual forma, la actividad manufacturera avanzará en un 2.8% y no en un 3.2% como pronosticamos en enero”.

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